Aristarco de Alejandria

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Las aventuras y misterios del más insigne investigador de la antiguedad junto a su querido amigo Tiberio Sempronio Graco, y unas pinceladas sobre el autor. J.R.Saleshttp://www.blogger.com/profile/17077814554580520753noreply@blogger.comBlogger50125
Actualizado: hace 7 meses 2 semanas

Los fascículos del Bruce Lee JKD Club

Dom, 06/08/2014 - 13:44


El titánico esfuerzo que supuso la creación de los 100 fascículos del Bruce Lee JKD Club, representa un homenaje a la memoria de aquél que guió mis pasos por la senda de la verdad. Me llevó toda una década, e incontables horas de esfuerzo, reunir todo el material posible diseminado por diversos países, traducirlo y exponerlo para los amantes y neófitos de Bruce Lee.Siendo un club de carácter privado, y por lo tanto erradicado completamente el aspecto comercial, la modestia con el que fueron creados son un reflejo de ello. Fueron confeccionados en lo que en aquel entonces se denominaba «imprenta rápida». Cada número constaba de 12 páginas, más la portada, impresa en un papel de color amarillo. Las secciones abordaban la temática del mundo de Bruce Lee desde diferentes ángulos, formando un todo: reportajes, filosofía, arte marcial y biografía.






Paralelamente, existía la posibilidad de que los socios pudieran adquirir una serie de material inédito, por lo que el Bruce Lee JKD Club hubo de contactar con las entidades extranjeras que proporcionaban tales materiales, e importarlos, obteniendo los permisos necesarios, y abonando los aranceles aduaneros de la época. No era nada fácil.El Club fue el primero en dar a conocer el impresionante mundo de Bruce Lee y el abanico de posibilidades a su alrededor. Fue especialmente emotivo proyectar las películas importadas de la alemana Ufa en Super 8 mm. Tiempo después, cuando el video estaba aún en pañales, fuimos los primeros en tener un magnetoscopio y proyectar en la pequeña pantalla las películas de Bruce, incluida la versión íntegra de «Way of the Dragon». Pero había más: lindezas del calibre de «Enter on location», o « Fox screen test».

A fecha de hoy, sólo puedo decir que fue una época intensa y especial, y es toda una satisfacción comprobar que actualmente se sigue hablando del Club y de los fascículos, cuya valía residía, sin lugar a dudas, en sus textos, y en la pasión con la que afrontamos el reto de dar a conocer al increíble ser humano que se escondía tras la imagen de sus películas. Una mente adelantada a su tiempo.  
                                                                                                 José Ramón Sales

Huellas en el camino

Sáb, 06/07/2014 - 14:19


Un dicho popular cuenta que al final de nuestras vidas es mejor arrepentirse de las cosas realizadas que de las no llevadas a cabo. Es una gran verdad, pues aquello que no hicimos es lo que más dolor nos produce en el otoño de nuestra existencia; y esto me hace recordar la cita de Hamlet: «Ser o no ser, he aquí el dilema». Una importante reflexión que se repite en el habla y pensamiento de grandes seres humanos a lo largo de la historia. Es también el lema del magnífico canto a la vida que representa la obra «La rueda de la vida», de la excepcional Elisabeth Kübler Ross. Y por supuesto, es el barco en el que navegó Bruce Lee, el gran heraldo de la metafísica marcial, quien nos exhortó a la mayor de todas las grandezas a las que pueda aspirar todo ser humano: ser libre, ser uno mismo. Tarea nada fácil, por cierto, en medio de las grandes telarañas sociales que nos confinan al más anodino de los silos, condenándonos a un olvido de sí, de quiénes somos y cuáles son nuestras auténticas posibilidades.Hace años, siguiendo los consejos de Bruce, yo elegí ser. Quise adentrarme en mi propio camino y aprender a pensar por mí mismo, y no a través de otros; algo que la vida ofrece sutilmente sin descanso. Básicamente, debía elegir entre las verdades de los demás, o la propia. Si deseaba ser vivido, o por el contrario, mantener mi propio espíritu e independencia vital.No me considero una persona relevante, y menos aún importante. Adolezco de una concepción universalista que me hace mirar con ojos bastante críticos. Soy rebelde y gusto de romper las normas. Mi nombre les resultará vagamente familiar a unos pocos; otros, en cambio, me recordarán con suficiencia; aunque la inmensa mayoría ignora quien soy. Así es como es. Polvo en el tiempo.
A principios de los años ochenta, tras pedir permiso a los chicos del club de Hong Kong, puse en marcha el «Bruce Lee JKD Club España». Con él, y a lo largo de casi una década, muchísimo esfuerzo y cien fascículos privados, intenté dar a conocer la auténtica imagen de un hombre notable, ocultada parcialmente tras las histriónicas vestimentas de la actuación. El fiasco de «Game of death» fue el detonante; mi corazón, el motor; y la mente, el inflexible tirano que jaló de mí hasta conseguirlo.Para la módica publicación se tuvieron que traducir libros enteros y cientos de artículos. Importé material gráfico y audio visual que representó un impacto en el ánimo de los aficionados en aquellas épocas: revistas chinas, japonesas, alemanas, americanas, etc. Libros y posters diversos. Toda la discografía de Bruce Lee —algunas grabaciones bastante extrañas, como la japonesa «Enter the Dragon» sin el fondo musical, donde los gritos y la respiraciones de Bruce Lee calaban hasta la médula—; las primeras películas en Super 8mm, las venideras en soporte de vídeo, y otros, tales como el documental «Enter on location», la prueba de la Fox que le proporcionó el papel de Kato, los trailers originales, escenas de The Green Hornet, etc. Me resulta difícil recordarlo todo, dada la ingente cantidad.






A precios siempre módicos, lo distribuí todo entre los socios. Lo único que pretendía era obtener el dinero necesario para llevar el Club adelante y editar la revista. En 1983 abrí un gimnasio en mi ciudad, y dos años más tarde comencé a navegar en mi propio bote: el Jeet Contact. Es el vehículo del que me serví durante casi treinta años para seguir impartiendo la filosofía que cambió mi vida.Durante todo este tiempo contemplaba los altibajos sufridos por el legado de Bruce Lee, entre tanto yo me iba convirtiendo en el maestro de mi propia vida, sopesando las sensaciones que producen los cambios en uno mismo; esbozando una cómplice sonrisa ante el recuerdo. Creo que nunca me despendí del todo del suyo, y en épocas en las que el lazo había holgado, alguien o algo volvía estrecharlo.Inefable es el sentimiento que me embargó cuando al fin mis ojos pudieron ver todas las imágenes rodadas para «Game of death»; esperanzador cuando algunos pocos gestaron buenas y honestas empresas a favor del rico legado de Bruce. Ominoso cuando otros muchos se abalanzaron sobre el JKD, ofreciendo nuevos y estremecedores postulados, envueltos en el pálido celofán de la subjetividad, la fama, y el afán de lucro sin limite Y un especial deleite al contemplar, en los albores del siglo XXI, una serie de publicaciones cuidadas y formales. Tal es el caso de todas las salidas de la mano de John Little, Marcos Ocaña, y la revista Bruceleemanía. 


Todos sabemos que la vida ofrece ciertos caminos y elecciones. En nosotros radica la fuerza para escoger. A menudo, hacer lo que de verdad quieres y en la en forma que deseas, requiere un pequeño anonimato. La fama y el dinero suelen presionar excesivamente al poeta de la vida; aunque es cierto que lo idóneo sería obtenerlo con cierta discreción, sin que se nos fuera de las manos. Hay muchas formas de hacer historia, aunque yo sólo contemplo una: partiendo de la premisa lanzada por Bruce, recorrer el sendero de la realización personal, sin importar las asperezas. Ahora ya puedo decir que, en mi caso, ha merecido a todas luces la pena. No soy un dechado de virtudes, pero lo más honesto de mí afloró bebiendo íntimamente cientos de tazas de té y desbordado la mía sobre otros tantos, promoviendo el mensaje liberador de Bruce, despabilando oídos, abriendo las mentes, e incitando al descubrimiento de la verdad de cada cual, siempre genuina y poderosa.
Luciendo el chandal de Game of death. Año 1980Una de las pocos fotos imitando a Bruce Lee. Año 1981Entrenándome para alcanzar mi sueño de ser profesor. Año 1982
 El paso del tiempo nos transforma, de igual forma que la descrita por Bruce sobre los amantes: de las ardientes llamas pasamos al dulce calor de las brasas. En este gran lapso he asistido a la propia encarnación de muchos de sus principios. He podido darme cuenta del efecto producido por el desprendimiento, el pulido, y la consecución final de la simple esencia. De que el arte marcial es y debería ser un acto de sencillez. De la importancia que reviste preservar el vacío y el círculo sin forma. De que la vida es un proceso de descubrimiento sin fin y de que lo absoluto es un signo de patología.Bruce, además, mostró que se pueden alcanzar los sueños si los anhelas con todo tu corazón, si bogas hacia ellos sin interferencias, sin condiciones. Se expresó físicamente a través de su Jeet Kune Do, espiritualmente a través de la filosofía y humanamente a través de las películas. Pero todo ello adolecería de una trasnochada formulación, si no hubiera aderezado con su propio corazón, con su genuino ser, todos y cada una de estos cometidos. Con fortaleza y tesón, sin ambigüedades, sin eufemismos, sin miedo a subvertir las reglas del juego. Tal forma de hacer, no puede si no quedar firmemente anclada en todos aquellos que tuvieron el privilegio de conocerle. Desde mi punto de vista, este mensaje de libertad y de introspección del ser, apoyado en su arte marcial,  es su mejor logro, su mayor herencia; el auténtico legado.

En mi gimnasio. Año 2008
Y en lo que a mí se refiere —en este punto del viaje donde ya diviso las lejanas tierras de occidente, bañadas en las suaves tonalidades anaranjadas del bajío crepuscular—, mi paso ha hollado con la suficiente determinación el polvo del camino, tornándose en un andar decidido, envuelto en el habla enmudecida de un pensamiento del cual surge la huella indeleble que Bruce ha producido en mi corazón.  Un fiel compañero de aventuras, siempre susurrándome: «Sigue adelante, sé tu mismo, sé libre». Es el eco de su voz atemporal.

Un profundo análisis sobre el Jeet Kune Do

Vie, 06/06/2014 - 18:40


En el género humano se dan siempre una serie de preguntas trascendentales: ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? ¿Quién soy? ¿Cuál es mi destino? Y en estos momentos, decididamente, habría que engrosar la lista con una más: ¿Qué es el Jeet Kune Do?No puedo sino ironizar ante algo que roza el impensable ridículo, puesto que en los últimos tiempos bien parece que se trate de un enigma al estilo del Código Da Vinci. Todo lo referente a desentrañar las claves del nuevo misterio se halla envuelto en un halo de constreñida ambigüedad, redundando en un oscurantismo especulativo. A tal punto ha llegado la inefable exuberancia, que el mero hecho de pronunciarse al respecto procura cierta intimidación, temerosos de ofender. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Quién ha entretejido la ominosa telaraña? ¿Qué hace palidecer la luz? ¿De dónde arranca el síndrome de tal enajenación?


Tras la muerte de Bruce hubo un pequeño silencio. Pero finales de los años setenta, y en buena parte de los ochenta, el mensaje —sin adulterar— llegó con fuerza a través de aquellos con quien había compartido sus vidas y entrenamientos, rubricado además con los propios escritos y artículos de su creador.El Jeet Kune Do lo gestó un ser humano y no un extraterrestre con sus presumibles códigos indescifrables. Bruce Lee era un hombre con la cabeza sobre los hombros, como suele decirse. Intelectualmente sano, y con un exacerbado sentido de la simplicidad, siempre en pos de lo efectivo. Todo su trabajo destila ese aspecto de integración positiva y directa. Pensar que desarrolló algo tan importante para él en base a unos complejos códigos, tan sólo al alcance de unos elegidos, no sólo me parece absurdo, sino insultante. El creador del Jeet Kune Do ofreció un producto bien definido, revolucionario en sus conceptos físicos, fácilmente adaptable a cada practicante, e inquietantemente abierto a la necesaria y constante renovación; a la consecución de nuevas fórmulas que se adaptasen a su finalidad, regenerándolo, convirtiéndolo en algo vivo, palpitante y orgánico. En ningún caso fabricó algo complejo, rígido y extraño. Quienes oscurecen su mensaje son siempre aquellos que a lo largo de los siglos han codiciado la poción de la eterna juventud. Alquimistas del tres al cuarto deseando reconvertir lo simple en el vellocino de oro. Sus propuestas argumentales son tan complejas como sus almas, siempre movidas por las tormentas. Donde no hay paz interior nunca hay descanso exterior. Este gen se repite a lo largo de la historia causando verdaderos estragos en el progreso humano. Seres con muchísimos prejuicios, dedicados a criticar a sus congéneres. Henchidos de verdad, sus tediosas peroratas siempre dogmatizan, pues en su vehemente deseo de saber adquieren pobre sabiduría, entre tanto su taza siempre está colmada. Con este tipo de gente guerreó mucho Bruce en sus años de renuente quehacer, pues se hallan en todas las épocas y lugares. Pululan a nuestro alrededor promoviendo la insana envidia, creando recelos y obstruyendo el personal camino de los demás.



            Salvando las distancias, Bruce Lee viene a ser el Mesías de las artes marciales. Al igual que su homónimo religioso, vino a criticar y desmontar los cánones establecidos, para implantar nuevos conceptos, progresistas y liberadores. Predicaba, entre otras cosas, sobre la honestidad, los prejuicios y el sentido de ser un auténtico ser humano. Sobre cómo deberían ser las artes marciales y sus instructores. Pero al igual que Ghandi, una vez muerto, sus seguidores volvieron a reanudar los conatos de violencia extrema. Es por ello que siempre existirá un abismo entre el ente creador y los encargados de preservar y desarrollar su logro a lo largo de las centurias venideras.Si alguna vez existió algo desligado de los cánones tradicionales, en cuanto a credo y enseñanza, ése es sin duda el JKD. Sin embargo, la especial mente de Bruce no es equiparable a la de los demás, quienes en su inmensa mayoría discurrimos por los páramos de la más flemática intelectualidad. El resultado es que el burdo arquitecto es quien planifica y moldea la obra del genio, una vez éste se ha esfumado en el más allá. Bruce fue bastante preciso con todo esto en sus escritos; a sabiendas del tratamiento que recibiría también el JKD con el devenir de los tiempos. Sin recurrir a circunloquios y puesto que el buen amigo de Bruce, Mito Uyehara, ya lo utilizó en tiempos de claro despertar, mucho antes de que la Tierra Media palideciera bajo el influjo del poder oscuro, diremos y hablaremos del «método de lucha de Bruce Lee».En principio, la singularidad física hoy día no parece tal, pero conviene matizar su ensalzamiento de las herramientas fuertes adelantadas, con preponderancia del puño sobre el pie; así como los rápidos desplazamientos, el paso de esgrima, las cómodas paradas en conjugación con las esquivas, el trabajo en todas las distancias, algunos golpes peculiares, la mezcla de golpes y atrapes, los movimientos balísticos, golpear con todo el peso corporal, el énfasis en la interceptación, el adaptarse y fluir con el oponente, etc.Todo ello es trabajado bajo las siglas de lo simple y lo directo.


Hasta aquí todo se desarrolla en el marco de lo conceptualmente formal, dentro de un método que se precia de ofrecer cambios significativos que lo diferencien del resto, confiriéndole una entidad particular. El problema surge en la inmediatez, cuando pretende desmarcarse por completo de lo que hasta ahora tenemos como un sistema o método de arte marcial. En su huída de los absurdos clichés, henchidos de rigidez y estancadas fórmulas, Bruce propone un cambio asombroso: un método que esté siempre vivo, fluyendo, cambiando y adaptándose, tanto a los tiempos, como al individuo particular. Para lograr esto debe existir una ausencia total de los esquemas de conducta y enseñanza tradicionales. Significa que el arte en sí debe adaptarse a las cualidades personales de un ser humano, y descartar o añadir elementos tanto como sea necesario; siempre y cuando, todo esté tamizado bajo los conceptos que rigen el camino. Puesto que, de no hacerlo, se evidencia que estaríamos practicando otra cosa.La  nueva formulación de Bruce es devastadora, reaccionaria y revolucionaría. Al mismo tiempo, es también proclive al desenfoque y la tergiversación, ya que al contemplar la amalgama de sus variantes expresivas, muchos al final no saben bien qué es eso del JKD. Un método que se adapte al alumno es por necesidad voluble a las transformaciones. Es el motivo fundamental por el cual es destilado físicamente de muy diferentes formas, aunque los principios o conceptos por los que se rige sean los mismos. Puesto que el JKD muestra diferentes aspectos dependiendo de la persona, nos crea a la vez una disyuntiva a la hora de elegir de quién aprenderlo. Basta con mirar a los instructores de primera o sucesivas generaciones para comprenderlo en toda su magnitud.Otro importante dilema a la hora de ponerse de acuerdo sobre lo que es el JKD surge de la parcialidad. Todo el que no haya profundizado en el desarrollo del JKD, desde su creación en 1967 hasta su último estadio evolutivo —la muerte de su creador—, obtendrá una imagen distorsionada del mismo, puesto que Bruce estuvo evolucionando su arte hasta el final. La publicación parcializada de sus escritos y trabajos también ha contribuido al error. Bruce no quiso precipitarse en las publicaciones porque dedujo, y bien, lo que sucedería. Esta decisión está muy ligada a la que tomó cuando cerró sus escuelas en EEUU. Por este motivo afirmo con rotundidad que para obtener la totalidad, para saber cómo era Bruce Lee y su arte, se debe practicar esa «investigación independiente», a la que él aducía y alentaba constantemente como medio para que la persona saque sus propias y valiosas conclusiones, sin contentarse simplemente con la verdades de los demás. Y para lograrlo hay que leer al propio Bruce Lee.


Gracias a personas íntegras y esforzadas, hoy en día es posible acceder a casi todos sus trabajos escritos, donde podremos entender con absoluta claridad del puño y letra de su creador qué es el JKD. Si bien él renuncia al concepto de método o fórmula, también nos dice que es «esto y aquello» y «todo y nada a la vez». Si haces disecciones y ves tan sólo un lado del JKD, encontrarás posiblemente un método eficaz de lucha, pero en la etapa final lo describe como un proceso mediante el cual el practicante descubre la causa de su propia ignorancia. Ocurre cuando la persona toma conciencia de sí y ve la realidad de quién es y lo que es. Acto seguido, sobreviene un trabajo de desprendimiento, de quitarse cosas de encima para quedar liberado. Sin dicha libertad nunca podremos acceder a la totalidad. Según sus palabras: «Recuerda que el todo se descubre en todas sus partes, pero que una parte aislada, eficaz o no, no constituye el todo”. Queramos o no, la nueva criatura de Bruce se adapta a cualquier cosa, por lo cual, cualquiera que adapte sus principios y el proceso al sistema que esté practicando, estará moviéndose en términos de JKD. Éste es uno de los grandes dones del método, que ciertos intereses tratan de arrinconar, y del cual no mediaré palabra dada su fácil explicación. En cualquier caso, sólo diré que los pecados sólo pueden ser perdonados por los sacerdotes. Ellos son los únicos que pueden facilitar la redención. Y hablando de pecadillos, fue el propio Bruce quien apuntó: «En esencia, el JKD no es un arte de masas». Y también: «Los institutos organizados tienden a producir presos encasillados en un concepto sistemático». Y ya hemos comentado que cerró sus escuelas. ¿Hace falta ser más explícito?


¿Cómo trata el ser humano convencional el don de la libertad? La mayoría de las veces con desconcertante apatía, y otras con denodada insuficiencia. Desde luego es difícil no tener forma; serlo todo y nada a la vez. ¿Un círculo sin circunferencia? ¡Vamos! La sociedad se mueve con patrones fijos de conducta. Esquematiza, disecciona, denomina. Una vez aclarado y controlado podemos trabajar sobre ello. El resto es parecido a la fe, algo intangible que nos descoloca.Bruce estudió el comportamiento humano y cómo el hombre tiende a esclavizar a los de su alrededor, estableciendo una hegemonía de poder y dependencia. Aplicado a las artes marciales, el maestro y su enseñanza se convierte en dios y en el camino. Incuestionable, inamovible, las leyes que gestan se imprimen a fuego en la roca a través de los siglos. Ellos tienen el poder y tú el dinero para comprarlo. Enseñan sus verdades, pero nunca incitan a que el alumno las descubra por sí mismo. No crean seres libres, sino dependientes; y al final, tienen una forma definida y pueden ser etiquetados sin dificultad alguna. No se ha adelantado nada. Pero, ¿qué podemos esperar de una sociedad cuya enseñanza es dependiente y cuyos pupilos se dejan arrastrar por la impersonalidad de las modas, siendo su aspiración parecerse a uno de sus ídolos? Ser uno mismo resulta tan edificante como inalcanzable, no tener forma es ciencia ficción. Ser auténticamente libre y no estar atrapado por nada y a la vez saborearlo todo, es una presunción surrealista. Al referirse a esta cuestión Bruce emplea el término «instinto gregario».


La mayor parte de lo que nos enseñan sirve, siempre y cuando estemos entrenándonos de forma exacerbada, pues somos lo que machacamos, y cuando dejamos de hacerlo todo se diluye en la bruma. Si dejas de beber la pócima mágica que se vende en los establecimientos recomendados, rápidamente te convertirás en una nulidad.Los patrones de enseñanza nunca parecen cambiar. Modelan al individuo por fuera y no desde el interior. El ejercicio físico, por ejemplo, debería ser la mínima expresión dentro de una clase de artes marciales. Acondicionamiento y elasticidad deberían trabajarse paralelamente y ser tratadas como otras áreas, tales como la musculación. Depender de mucho ejercicio para moverte, se convierte en una carga añadida, en unas muletas que nunca puedes dejar. ¿Qué es lo que más nos llama la atención cuando vemos a Bruce en movimiento? Su apabullante rapidez, sin duda.La velocidad debería ser natural y no adquirida. En lugar de entrenarla a través de medios mecánicos, con aparatos, lastre, etc. debería enseñarse el control corporal de distensión y tensión muscular, aprendiendo a relajar las fibras musculares junto a un buen balance y respiración. Una vez asimilado nunca se olvida, forma parte de ti, fluye instintivamente y no necesita de gran dedicación. Y así, un largo etcétera. La filosofía tras el JKD es también un mundo rico y profundo. Un mosaico donde convergen sus eclécticas raíces. No sólo se trata de algo adosado al ámbito marcial. Tan sólo diré que toda ella es aplicable a los ritmos y cambios de la vida.


A veces tengo la impresión de que los humanos no sabemos muy bien qué hacer con el legado de Bruce. Tratamos al JKD como un arte marcial más, con todos los condicionantes a ultranza, obviando además el lado filosófico. Al final, todo parece quedar reducido a un método de lucha eficaz donde a la preponderancia de elementos físicos occidentales se le suma la filosofía oriental.Gracias a los dioses, existen personas de mente despierta y espíritu práctico, que contemplan con prístina luz lo que otros ven en tinieblas. En las espaldas de estos pocos, instructores o no, descansa la responsabilidad de enseñar correctamente a las siguientes generaciones y a los no nacidos, quién y qué es Jeet Kune Do y Bruce Lee Y como no son dadores de la verdad, sino señaladores de un camino que el alumno debe descubrir por sí mismo, lo incitarán a que estudien al propio Bruce Lee. Al hacerlo, descubrirán todo el proceso de cambio y reflexión que marcó a su creador, el cual pronto se dio cuenta de la imprudencia que conlleva definir cualquier cosa. Toda creación, queramos o no, implica ofrecer un punto particular a lo ya realizado hasta la fecha. Como tal, siempre ostenta una personalidad contrastada que lo distingue del resto; fluye bajo unas creencias —cualesquiera que éstas sean—, ofreciendo nuevos planteamientos. Y como debe ser nombrado, aún se define más. Es decir, siempre crearemos un ente con pautas propias. No se puede huir de ello. Quizás hubiera sido mejor que Bruce hubiera utilizado al menos un nombre mucho más ambiguo. Algo así como «El camino de la luz verdadera», «El camino del no-estilo», etc. Al tratarse de un descubrimiento y un desarrollo paulatino, en el que puedes ampliar, eliminar o modificar conceptos, resulta más complicado cambiar el nombre de lo creado; por lo cual lo único que podemos hacer es intentar entender lo que representa ese nombre.


Seguir el mensaje de Bruce, significa que debemos desconfiar de los dogmas, de las normas rígidas, de lo que no es versátil y moldeable, de todo lo que no promueva la auto exploración. Jeet Kune Do es sólo un nombre, un camino que te ayuda e impele a recorrer el tuyo propio. Hay que reiterar que no es un estilo, ni un método, ni siquiera una buena fórmula. Es sólo un proceso que te enseña a ser universalista, en lugar de exclusivista; a no adherirte a nada -ni siquiera a él mismo-, permitiéndote interactuar con todo lo que te rodea, sin quedarte atrapado por un elemento concreto.  Una proyección hacia la pura esencia del ser, libre de las barreras y ataduras que la vida, las de nuestros congéneres en la aventura del vivir, y las que nosotros mismos nos imponemos. Porque si nos quedamos atrapados en el propio JKD no habremos aprendido la importancia de su mensaje. El proceso que ofrece Bruce utiliza la vía de las artes marciales, pero bien podría utilizar cualquier otra cosa. Por ejemplo el vuelo. Se trata de que, una vez aprendas a volar ,estés abierto a todos los sistemas de vuelo; que no des nada por sentado, y experimentes por ti mismo las diferentes fórmulas, sin quedar encarcelado por ninguna de ellas, pues debes liberarte de todas para realizar tu propio vuelo. Tú no eres un método particular de vuelo, pues ahora eres todos y ninguno, puesto que estás como ser humano por encima de los sistemas. Ahora, tú eres el vuelo.
No podemos llegar al núcleo de todo este conocimiento sin estar liberados del sedimento que solapamos a nuestra existencia en cuestión de religión, política, raíces culturales o étnicas, etc. Los propios estilos separan a los hombres. Cualquier inclinación hacia un punto selectivo nos limitará, condicionando nuestra perspectiva;  y la totalidad se halla dentro de lo que es absolutamente libre. Sólo desde esta singular postura podremos dar luz y recibirla sin perjuicio alguno, convirtiéndonos en seres humanos auténticos, revestidos del inefable don de la honestidad. Requisito indispensable para alcanzar el estado donde los interrogantes son despejados, y todo fluye en paz y armonía, fruto de una iluminada comprensión.

Bibliofoto Bruce Lee. Una representativa selección de imagenes

Jue, 06/05/2014 - 19:35
       Aquí iré exponiendo una serie de fotografías, elegidas en función de mi gusto personal. No se trata de una acumulación exacerbada, sino, todo lo contrario, de un grupo de unas fotos escogidas que iré publicando paulatinamente.
      Filtrando la ingente cantidad de material, podemos adentramos en un pequeño museo, donde ahora podremos pararnos a ver cada obra expuesta, dejando que las sensaciones nos inunden, como visitantes y espectadores de esta pequeña galería.

























Maela y Graco. Un amor intemporal

Jue, 06/05/2014 - 10:12




Maela lo miró con especial sentimiento. Los ojos hablaban por sí solos, expresando amor y súplica.—Bésame —pidió, entreabriendo sus labios. Él la besó, con el pálpito abrasado en el dolor.—En tus ojos veo mi cansancio; en tus abrazos, los míos; en tus besos contemplo mi corazón. ¿Por qué? —preguntó Graco—. Mi vida no tiene sentido sin la tuya. Las silenciosas lágrimas que desbordaron sus ojos, no sólo rodaron por sus mejillas; también fueron absorbidas por su carne, lacerando sus entrañas.—Siempre te amaré; porque fuiste el hombre que robó mi corazón —susurró Maela, haciendo acopio de fuerzas. Su mano se alzó temblorosa buscando el rostro desencajado que tenía delante, acariciándolo amorosamente. Su voz se debilitaba. Graco sintió un nudo en la garganta, incapacitándole el habla. Las cuencas de sus ojos se llenaron, nublándole la vista—. Sigue tu destino, y vive por los dos —añadió, sobreponiéndose a su propio dolor.Graco no respondió.—No estarás tan solo como crees… amor mío —musitó con esfuerzo. La falta de oxígeno, anegaba su garganta, fatigándola.—Te amo; lo hice en el mismo instante en que te conocí. Desde entonces, no importa cuántos cientos o miles de rostros se cruzaran en mi camino, siempre busqué el mismo, y nunca lo hallé —confesó Graco.Maela respiró con dificultad, y sus ojos se cerraron, quedando traspuesta.—No me dejes —suplicó él, rompiéndose en mil pedazos por dentro.Transcurridos unos tensos instantes, ella entreabrió de nuevo sus ojos, ahora tintados de un azul frío, como un velo cubriendo la vida.

Las Crónicas rebeldes de Escaparate Valenciano

Mié, 06/04/2014 - 15:13
Crónicas rebeldes de José Ramón Sales
Imagen de mmelfau               Crónicas rebeldes. José Ramón Sales

       Relación de ensayos escritos en mi columna "Crónicas rebeldes" de Escaparate Valenciano.
       Octubre del 2012
       Tenemos la suerte de tener una nueva colaboración; se  trata del escritor José Ramón Sales, otros libros del autor: "La sonrisa del chacal" y "Renacidos". Su sección se denomina "Crónicas rebeldes", y como dice él, "se trata de hablar de temas candentes y presionar la herida. Tiene una franca disposición al análisis del mundo que le rodea. Y en sus múltiples ensayos los utiliza de forma coherente a través de sus novelas; un vehículo interesante para trabajar la conciencia social".        Con estos artículos hace extensivas sus crónicas a esta página. Son artículos que pueden resultar polémicos, pero su finalidad es fomentar el debate. 
Artículo del mes de octubre de 2012 "Intelecto"Artículo de noviembre de 2012  "La gran mentira"Artículo de diciembre de 2012 "En busca de la inmortalidad"Artículo de enero de 2013 "Mercaderes de esclavos"Artículo de febrero de 2013 "Esa cosa llamada amor"Artículo de marzo de 2013 "El culebrón televisivo"Articulo de abril de 2013 "Matrimonios homosexuales"Artículo de mayo de 2013 "El demonio de la coerción I"Artículo de junio de 2013 "El demonio de la coerción II"Artículo de septiembre de 2013 "Hablemos de deporte"Artículo de octubre de 2013 "Es la tradición"Artículo de noviembre de 2013 "Muñecos de papel"Artículo de diciembre de 2013 "Insensata insensatez"Artículo de enero de 2014 "El pensamiento crítico"Artículo de febrero de 2014 "La ley del silencio"Artículo de marzo de 2014 "Cine español. La sublimación de la vacuidad"Artículo de abril de 2014 "El sentido de la vida"Artículo de mayo de 2014 "Linda Lovelace. Crónica de una mentira. Acto 1"Artículo de junio de 2014 "Linda Lovelace. Crónica de una mentira. Acto 2"


Presentación

Mié, 05/21/2014 - 09:45

   
     Este blog nace y se nutre de la misma esencia en la que se gestan los sueños, en cuyos divanes descansa el recuerdo de una aventura: la de una vida humana. Simple, y a la vez compleja; única, y al mismo tiempo, universal.     Como maestro de ceremonias de mi propio universo mediático, enfatizo sobre las costuras de la trama, como reflejo de mi compleja personalidad. Destellos tan lúcidos como insensatos, bailotean con oscuras introspecciones y juguetonas ensoñaciones, brincando sobre el tapiz de esta historia. Un viaje más allá de la imaginación, surcando los horizontes, en apariencia infinitos, de los eones electrónicos.    Visto con la suficiente perspectiva, desde que aterricé en este inhóspito lugar mi viaje estaba condicionado a la escritura y al lema de Juvenal: "Orandum est ut sit mens sana in corpore sano". Aunque sólo las cabriolas de azar, o quizás el destino, son las que me han hecho comprender con el paso de los años, mi extraño vínculo con el ideal de la Grecia Clásica.       "La renuencia huyendo del gregarismo", definiría correctamente el motor que impele mi ánimo. El eterno conflicto entre el Bien y el Mal mide su fuerza en el campo de batalla del alma, y del choque de tan ciclópeas energías emana el estigma que exorciza lo prosaico, subvirtiendo todo aquello que se adosa en los yermos parajes, donde a cielo raso acampan las consecuencias de la fatalidad humana; páramos curiosamente iluminados por miríadas de estrellas. Sólo el sentimiento que llamamos "amor", merece ser destacado entre tan nefando conglomerado de absurda realidad, a pesar de su consciente finitud.        La espada y la pluma han sido mis avatares. En el sucinto marco donde ahora encierro toda una vida, puede contemplarse los caminos adoptados; en apariencia divergentes, pero sólidamente unidos por un cordón umbilical. Novelas, artes marciales, filosofía, ensayos, deporte; todo está conectado. Es por lo que el blog hace un recorrido por cada uno de los senderos, alegres o enmohecidos; pero plenos de vida y humanidad sin límite. Así son mis novelas, mis personajes, mi vida. Entre incontables evos, en una noche eterna, entre orbes lejanos, puede que sea vivido por fuerzas ignotas. Humo entre las nubes, lágrimas entre lluvia, ecos en el recuerdo. 

Al filo de la tiniebla

Lun, 05/19/2014 - 14:02

(Próxima presentación: junio 2014 en Valencia)

AL FILO DE LA TINIEBLA
JOSÉ RAMÓN SALES


                                                SINOPSIS
En el 131 a.C. Delos es una ciudad corrupta donde el comercio sexual ha proliferado de forma escandalosa, a través de las Casas de Placer y los muchos prostíbulos diseminados por la urbe. En ellos, todo un repertorio de perversiones satisface a la clientela más exigente, incluidos el incesto y la zoofilia, traídos del lejano Egipto.Aquel año, un invierno frío y lluvioso sacudía el Egeo. Bajo tal inclemencia, un extraño emisario se persona en la hacienda del investigador Aristarco de Alejandría, portando una inquietante misiva: Maela, una antigua conocida y amante de su querido amigo Graco durante la campaña de Numancia, les pone en antecedentes sobre una serie de crímenes que amenaza con desestabilizar el lucrativo comercio de la ciudad.Un oscuro imprevisto tejerá de inmediato una tela de araña entorno a los dos amigos, que deberán poner rumbo hacia la voluptuosa y traicionera ciudad, en la que el misterio de los asesinatos los involucrará en una oscura investigación, sumiéndolos en una escalofriante aventura, inundada de una peligrosa y desbordante sexualidad. 



Primera edición: junio 2014
© Derechos de edición reservados.Editorial Círculo Rojo.www.editorialcirculorojo.cominfo@editorialcirculorojo.comColección©novelaEdición: Editorial Círculo RojoMaquetación: José Ramón SalesFotografía de cubierta: © Fotolia.esDiseño de portada: © Antonio López Galdeano
Producido por: Editorial Círculo Rojo.ISBN: 978-84-9050-967-8DEPÓSITO LEGAL: AL 141-2014
Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de cubierta, puede ser reproducida, almacenada o transmitida en manera alguna y por ningún medio, ya sea electrónico, químico, mecánico, óptico, de grabación, en Internet o de fotocopia, sin permiso previo del editor o del autor. Todos los derechos reservados. Editorial Círculo Rojo no tiene por qué estar de acuerdo con las opiniones del autor o con el texto de la publicación, recordando siempre que la obra que tiene en sus manos puede ser una novela de ficción o un ensayo en el que el autor haga valoraciones personales y subjetivas.«Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra sólo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47).»IMPRESO EN ESPAÑA – UNIÓN EUROPEA        
A la memoria de mi querido Jorge Pérez, un valle apasionado y colorista entre abruptos precipicios y búhos complacientes.                                                         AGRADECIMIENTOS

A Mario García; un alma noble entre la iniquidad. A él debo muchas de mis satisfacciones en la vida, y la experiencia de la loable y eterna amistad. A Mercedes, Alex y David, mi familia, importunados con mi tarea literaria, sometidos a la exigencia que corre por mis venas. A José Luis Piqueres, cuya humanidad sin límite ha velado mi futuro, proyectándolo hacia un horizonte repleto de nuevas y sugestivas propuestas. Alberto Rodilla, el alma incontestable de Trapezzio Café, cuyo apoyo, sensibilidad y aprecio ha regado la tierra cuando estaba reseca. Elena y Toni; una amistad de la niñez que, tras años de alejamiento, llega para significar que nunca es tarde, si la dicha es buena. Maite Moya; tu amistad y esfuerzo guiaron mis pasos hacia el departamento cultural de El Corte Inglés. Malali, de Escaparate Valenciano, quien a través de su web me permite dar rienda suelta a mi rebeldía de años, sentidamente expuesta en la columna «Crónicas rebeldes». A Vicente Gomar; una firme luz brotada a la vera del nítido mar, dando nombre y efecto a Cullera, el faro que alienta mi espíritu e imaginación. A mis hermanos, Raúl y Alfredo, y a sus familias. Ambos han contado con increíbles compañeras e hijos maravillosos, abonando sus logros y satisfacciones. Javier Vilchez y Mª Eugenia, amigos en el tiempo y la distancia, cuyo recuerdo pervive entre las gestas heroicas de nuestro sempiterno alter ego.A Juan Carlos, de Montañas del mundo; una nobleza elevándose por encima de las cúspides que intenta coronar. Enrique y Pedro de Fnac, por su gran labor. Y a Roger, Vicente Martínez, y Concha Prieto de El Corte Inglés, por su grata acogida. Un especial saludo a mi querido Ricky, por los concienzudos análisis de mis novelas. Mi agradecimiento a Mafalda, por sus notables ilustraciones sobre el incesto, y a Iris por las referidas al mundo de la zoofilia; así como a otros muchos informadores, gracias a los cuales este libro ha podido ofrecer una perspectiva real de algunos temas muy polémicos.Para finalizar, reconocer que son muchas las personas con quienes he creado un débito o un vínculo, resultando imposible citarlas a todas. Vaya por delante mi agradecimiento a todas ellas y a los lectores que soñáis y meditáis con mis escritos.

NOTAS SOBRE LA PRESENTE EDICIÓN

Para una mayor comprensión y continuidad en la lectura, se ha optado por trasladar las medidas, pesos y algunas denominaciones, vigentes hoy día, a la época precisa en la que tienen lugar los acontecimientos de la presente novela. Siendo dichas traslaciones absolutamente fidedignas.Lo mismo ocurre con el calendario, puesto que, en la antigua Grecia, cada república tenía el suyo propio; variantes en su mayoría del calendario ateniense, donde primero hubo un calendario lunar, y posteriormente uno lunisolar, que dependía de las observaciones astronómicas. El día natural comenzaba con el crepúsculo, y se numeraban con el ordinal de cada década. La cuenta de los años, así como el momento de su comienzo, fluctuaban dependiendo de otros muchos aspectos. Unas veces empezaban con el solsticio de invierno o de verano, o coincidiendo con el año délfico u olímpico. Algunas otras, en el equinoccio de primavera; o bien, en otoño, con la primera luna nueva.Los romanos no quedaban mejor parados, con un sistema complejo y arbitrario basado en el calendario lunar. Su cuenta de años comenzaba con el de la fundación de Roma: ab urbe condita, cuya fecha difiere según historiadores, pero que podemos centrar en el 753 a.C. Aunque también ha de tenerse en cuenta que en los diversos documentos oficiales contaban según la serie de cónsules y emperadores: era de los Cónsules… El año romano contaba con doce meses, y los días de cada mes variaban dependiendo de épocas, intereses y otros factores. El día constaba de 24 horas, comenzando en la medianoche, y la hora era la doceava parte del tiempo transcurrido entre la salida y la puesta del sol. Por lo que podemos calcular que en junio la hora tenía 75 minutos, y en diciembre 45 minutos. La forma de contar los días y las horas era igualmente peculiar, dividiéndolas en las diferentes fases del día. Todo ello redundaba en un caos horario y estacional.Para corregir el eterno problema, en el año 46 a.C, Julio César, en colaboración con Sosígenes de Alejandría, desarrolló el llamado Calendario Juliano, el cual se mantuvo prácticamente vigente hasta la época de Carlomagno, y cuyas palpables influencias se aprecian hoy en día. En este calendario solar los años son de 365 días, con inclusión de un día más cada cuatro años, dando origen al bisexto calendas, es decir, al año bisiesto. El año consta de 12 meses y comienza el día 1 de enero, en lugar de marzo, como hasta ese momento se venía haciendo. Aunque la semana de siete días no se implantaría sino hasta el año 321, de la mano de Constantino I el Grande, quien la copió del calendario lunar judío.Al presente conflicto debemos sumar el del propio calendario de Aristarco de Alejandría, el cual, por motivos de coherencia analítica en sus investigaciones, usa su propio sistema, basado parcialmente en los antiguos calendarios egipcio, griego y romano; pero siempre bajo una ordenación numérica. Especifiquemos aquí, que nuestro investigador divide la hora en cuatro cuartos y, a su vez, en fracciones de mitad de un cuarto, pues los minutos y segundos, como tales, eran inexistentes para la época. En cualquier caso, y a pesar de que en un momento dado se hagan referencias a estimaciones antiguas en tiempo, medidas y nombres, la pauta generalizada en la obra es la de utilizar el sistema más fácil para el lector, con el fin de que, a pesar del pequeño anacronismo, pueda sumergirse en la historia, sin contratiempos que menoscaben el necesario ritmo literario.
 El autor
ÍNDICE

Capítulo 1:La mirada del Sátiro .......................................       19Capítulo 2: Lluvia ................................................................       30       Capítulo 3: Incertidumbre .................................................       46       Capítulo 4: Maela.................................................................       60                             Capítulo 5: La voluptuosa Delos.........................................       76Capítulo 6: Entre búhos......................................................        92Capítulo 7: Las Casas de Placer ........................................      109Capítulo 8: Tiberio Sicinio...................................................      125Capítulo 9: Siguiendo la pista .............................................      151Capítulo 10: Un rastro inquietante ...................................      166Capítulo 11: Juego de sombras ..........................................      178Capítulo 12: Apretadas conjeturas.....................................     193Capítulo 13: Sobre la colina ................................................      211Capítulo 14: La lujuria de la carne .....................................     222Capítulo 15: Midiendo fuerzas.............................................     234Capítulo 16: De hombres y de mujeres .............................     253Capítulo 17: Ligeros contratiempos ...................................     268Capítulo 18: Tierra de nadie ...............................................     285Capítulo 19: Tempestad de emociones...............................     296Capítulo 20: Deuda de sangre .............................................     307



                    


                  «Recuerda que lo que el deseo nos promete es lograr  aquello que anhelamos, mientras que la promesa del rechazo es no caer en lo que rehuimos. Ahora bien, quien no logra su deseo es desafortunado, pero quien cae en aquello que rehúye es desdichado».                                                    Epicteto - Enquiridión                                                       





ILA MIRADA DEL SÁTIRO


El aire expandía el eco de los sollozos atrapando el silencio de los corredores, quebrando la negrura y el vacío que almacenaban. El lamento viajaba como una sutil brisa, recorriendo los pasadizos torpemente iluminados por una desmayada luz, cuyo severo haz apenas dejaba entrever los pequeños cuerpecillos que se movían entre las brechas de las paredes, o reptaban por los suelos.A menudo el mal se esconde, anidando en silos de abismal profundidad. Allí, éste crece y conspira, reinventando su grotesca esencia, proyectando su engendro en evos de insondable maldad. Una atroz pesadilla que los hombres no aciertan a comprender, justificándola con fríos cálculos y reprobables argumentos.Sombra entre las sombras, la más oscura de las almas se movía por el laberinto de terror, guiado por la mortecina luz de la aceitera en su mano y la lejana desdicha, cuyo desapacible sonido aceleraba los latidos de su corazón. La figura se movió con deliberada lentitud entre las tinieblas de los angostos túneles, acercándose a la fuente de los desventurados gemidos. A punto de entrar en el lóbrego resplandor de la estancia, se colocó la máscara.La muchacha contempló la figura con pánico. Entre aquellas cuatro paredes, la imagen de la aterrorizada y semidesnuda joven tembló de arriba abajo, retrayéndose hacia el muro a su espalda. Los eslabones de la cadena, asiendo la argolla en su ensangrentado tobillo, produjeron un agudo sonido, interrumpiendo el continuo sollozo. De entre un millón de millones de lágrimas, éstas eran, sin duda, las más sentidas El rictus de la dorada máscara se asemejó a la de su portador, que contempló a la frágil y encantadora joven con verdadero deleite, mientras alargaba hacia ella una escudilla con algo de sopa fría. La muchacha se apretó aún más contra la piedra. Su llanto enmudecido había dejado paso al verdadero miedo, trasluciendo una mueca de terror.El Sátiro le hizo un ademán, instándola a comer; pero su petición no tuvo respuesta,  y su pie, furioso, se estrelló contra el suelo, conminándola en silencio. La chica se arrastró torpemente, suplicando.—¡Por favor, por favor, no me hagas daño! —imploró con voz quebrada.Los ojos centellearon tras la máscara.—¡No me hagas daño, te lo suplico! ¡Haré cuanto me pidas! —exclamó entre nuevos sollozos. Sin dejar de mirar a la impasible figura, sus manos temblorosas se extendieron hacia la escudilla. Él la miró complacido, saboreando cada uno de aquellos instantes, contemplando la fragilidad, el desamparo y el dolor de la persona que tenía bajo su dominio. Y su júbilo era aún mayor cuando alcanzaba aquella cota. El momento en que, tras el miedo, llegaba la negociación.—¡Haré todo lo quieras; pero no me hagas daño! —volvió a pedir la joven, totalmente envarada. Su rostro, convulso y sucio, miraba a su enmudecido guardián esperando una respuesta.El Sátiro asintió con la cabeza, señalando una vez más la comida, y la cautiva se abalanzó sobre ella con cierta avidez, pues el hambre y la sed atenazaban su cuerpo.La silenciosa figura estudió a la chica con verdadero placer, viendo cómo ésta engullía el alimento, tragándolo con grandes sorbos. Era como ver alimentarse a un simple animal, hambriento y desesperado; y es que las progresivas vejaciones conducían a un gradual desmoronamiento de la personalidad; una lenta, inexorable y progresiva deshumanización, que despojaba a la cautiva de todo sentido moral, abocándola hacia el instinto más primitivo y primario de todo ser vivo.Esperó pacientemente que la muchacha rebañara el contenido de la vasija, admirando lascivamente sus encantos. Después, se acercó muy despacio. La joven soltó la escudilla y corrió como pudo a uno de los rincones, seguida por el tintineo de la larga cadena. El Sátiro agachó la cabeza con visible frustración, ocultando su ansiedad tras la fría máscara. La frágil muchacha lo observó, asustada.El enmascarado se movió pausadamente hacia el arco de luz que proporcionaba la única lámpara de aceite en la estancia, con el fin de que la cautiva pudiera percatarse de los utensilios que extraía de una pequeña bolsa. Por un instante, el corazón de la joven se agolpó en su pecho temiendo algún tipo de tortura, o algo peor. La figura mostró los diferentes útiles de aseo, pidiéndole que se acercara hasta ellos. Con paso vacilante la joven caminó hasta una distancia prudencial. Aun cuando lo hubiera deseado, las piernas no le obedecían. Casi desnuda, e indefensa, sabía que vivir o morir tan sólo se debía al capricho o interés de su captor. Era consciente de que su vida pendía de un hilo, y que debía intentar reprimir el miedo para acceder a los deseos de aquel loco. Su cuerpo, recién alimentado, le dejaba ahora pensar con un poco más de claridad, sobreponiéndose al miedo que amenazaba con paralizarla. Todo su cuerpo se envaró cuando él la rozó con el paño humedecido, limpiando con mimo y devoción  cada uno de los detalles de su rostro ennegrecido. De vez en cuando paraba, y clavaba sus ojos en la cautiva estableciendo un mudo diálogo. Fue entonces cuando la joven se percató de los ligeros temblores de su guardián, adhiriéndose a los suyos. Deseó arrancarle la infame máscara; pero se contuvo por temor a las terribles represalias, mientras él parecía adivinar los pensamientos de ella, a la que, evidentemente, tentaba con dicho acto. Formaba parte del juego.El atento carcelero dejó correr sus dedos entre el enmarañado cabello de la hermosa adolescente, frotando después sus hombros y brazos con el agua perfumada. El aroma del sándalo y el jazmín impregnaron el maloliente habitáculo, entretanto exploraba el cuerpo de la muchacha. Su mirada ardiente se demoró en los senos, y la mano izquierda se deslizó enigmática hacia ellos cabriolando en el aire para, acto seguido, llenarse con la voluptuosa carne. La pobre no pudo evitar un estremecimiento; su indefensión era tal, que sintió cómo su integridad se derrumbaba, asolándola. La pobre rompió en ahogados sollozos, escondiendo el rostro en las manos. Después, estalló en llanto.El Sátiro se levantó, observándola en silencio. Dando media vuelta se encaminó hacia la oscuridad, dejando a solas a la aterrada joven, la cual se debatía en un mar de angustia sin precedentes, temiendo por su vida y por los horrores que podrían aguardarle antes de abandonar el mundo. En medio de aquel suplicio, el aliento le faltaba y la cabeza le ardía con tales reflexiones. Su desasosiego fue prontamente interrumpido por el sonido de pasos que llegaba desde el pasadizo, y el resplandor que les precedía. El corazón le latió apresuradamente cuando la luz se hizo más viva. El hombre de la máscara reapareció, asiendo entre sus manos un gran cesto de mimbre. Un pavoroso silencio reinó en la celda consumiendo la débil entereza de la cautiva, cuya vista se centró en el grandilocuente movimiento que realizó el enmascarado. La mano desapareció en el cesto, quedando en suspenso, creando una mayor expectación y terror en la joven. Un bulto rodó hasta ella. Los ojos desencajados de la muchacha se sumaron al grito de horror que brotó de su garganta, entretanto los del Sátiro vibraban con malévola lujuria. Una mirada maligna y anhelante que palpitaba en sus aceradas sienes, desbordándolo con un deseo tan vehemente, como incontrolado. Presa de una loca histeria que anunciaba la pérdida del sentido, la cautiva se llenó de temblores, vomitando la escasa comida de sus entrañas.Totalmente excitado por el paroxismo de la adolescente, el Sátiro se acercó, y levantando la apergaminada cabeza, la puso frente a las narices de la joven, restregando las consumidas y amoratadas facciones contra ella. Acto seguido, la asió por los cabellos y la enfrentó con el monstruoso trofeo. Aquellos dos rostros que parecían mirarse, dilataron las pupilas del hombre, proporcionándole un gozo indescriptible. El cénit de su fantasía descansaba en aquella terrible visión: lo joven y lo consumido; la hermosura y la fealdad; la vida y la muerte.La muchacha cayó exánime.La luz de la aceitera parpadeó, como si el mismísimo fuego rehuyera el halo de maldad que asfixiaba la vida en aquel recinto. A punto de extinguirse, la llama renació, dorando las paredes sobre las que se proyectaba la sombra de la locura.El deseo desatado fustigaba el alma hambrienta y aborrecible de un demonio, cuya gran perversidad abonaba la violencia de sus inconfesas pasiones. Totalmente ebrio por el venenoso elixir que emponzoñaba sus venas, arrastró a la muchacha hasta el claro de luz, examinándola atentamente. Deseaba retener aquella imagen bondadosa, antes de profanarla: el cabello ondulante y claro; la suave compostura de los hombros, que parecía amar la esbeltez del estilizado cuello. Las orejas, menudas y coquetas. Despejando la frente, admiró los relajados y admirables rasgos: los sobresalientes pómulos, ligeramente anchos y firmes; la bien formada mandíbula, enérgica y la vez delicada, aspirante a los respetos mundanos; la justa nariz, señoreando sobre los suculentos y sonrojados labios; los firmes pechos, apuntando con su pezones al techo parpadeante. Después bajó hacia el talle, introduciéndose a renglón seguido entre las blancas piernas, buscando el sexo que desfloró con la mirada. Era un acto de sublimación, más allá del sentido estrictamente físico o carnal. Al menos, así lo creía el hediondo lupanar de su conciencia.Sabía que los jóvenes se afianzaban con más fuerza a la vida. Probablemente porque tenían más cosas que perder. ¡Y eran tan bellos! Cuanto mayor era la hermosura y la inocencia, más le gustaba corromperla y marchitarla. Le fascinaba la putridez de lo que, momentos antes, era todo vida y belleza. El cuerpo de la muchacha vibró, volviendo en sí. Había llegado la hora del éxtasis. Aquellos momentos eran lo mejor de todo el proceso; aunque era cierto que se relamía con cada aspecto de la obra: una pieza en tres actos. El primero versaba sobre la elección y estudio de la víctima elegida; algo que solía conmoverle, por ése sentido de la fatalidad que dictamina el futuro de alguien, totalmente ajeno a los cruciales designios que se ciernen sobre él. El segundo trazaba los aspectos más delicados del rapto. No se trataba del algo burdo y sin gusto, sino de sutileza; sin dejar cabos sueltos, ni pistas. El tercero era el de mayor dramatismo, donde la obra mostraba toda su pasión. En este acto, lo que venía a llamar «el crepúsculo de la sensualidad», desbordaba un grandilocuente y generoso compromiso con el sentido total de la trama. —No, por favor… no me mates —La voz de la muchacha era tan débil como su esperanza de vida.Un afilado cuchillo apareció en la mano derecha del Sátiro. Aterrada y sin aliento, la hermosa joven apenas pudo lanzar un grito, ahogándose en su propio llanto.Aquel instante era el mejor de todos para el verdugo, cuando, estando completamente aterrados y al borde de su inminente muerte, imploraban constantemente por su vida. Cuanto más le suplicaban, más y más tenebrosas se volvían sus ideas. Así que la abofeteó repetidas veces. A medida que recibía los golpes, los gritos y lloriqueos fueron tornándose en débiles balbuceos. La muchacha, presintiendo el final, dejó escapar un último lamento entre sus retorcidos labios, mientras alzaba una de sus manos hacia la máscara de su implacable verdugo.El hombre dejó de golpearla, mirando el orín en el suelo. Dudó unos instantes, analizando la crudeza del castigo. No deseaba que el bello semblante quedara irreconocible después de completar su obra. Uno de los ojos amenazaba cerrarse a causa de la hinchazón del pómulo, y la nariz y la boca sangraban, anegando la garganta de la joven. Por un momento el despiadado agresor pareció compadecerse de su indefensa víctima, limpiando con una tela el rostro tumefacto de la muchacha. Fue entonces cuando le alzó la cabeza para que pudiera ver cómo se quitaba la máscara. Los ojos, enturbiados por la roja niebla y el dolor, alcanzaron a mostrar una patente sorpresa y desconcierto en la joven; algo que no duró mucho, porque el inminente final se reflejaba claramente en la mirada del asesino. Éste pudo haber mostrado piedad con un golpe rápido y certero; en su lugar, mostró a la joven el filo del cuchillo, que acercó con gran lentitud hasta su garganta. Al sentir la hoja, la muchacha cerró los ojos. La voraz mirada del verdugo estaba completamente centrada y extasiada, analizando cada gesto del rostro contraído por el dolor, mientras cortaba lentamente abriendo una profunda brecha en el cuello, de la que manó abundante sangre. El rostro impasible contempló los convulsivos estremecimientos de la joven y su corta agonía, expuesta en el inmenso vacío que reflejó sus ojos sin vida.Durante un tiempo quedó quieto y en silencio, contemplando la perturbadora escena final, la cual siempre turbaba su ánimo, pues el espectáculo sobrepasaba toda capacidad de asimilación, estando convencido de que no existía experiencia equiparable en la vida. Un goce intenso humedecía su entrepierna, mostrando la unión del espíritu y la carne.Ahora le sobrevendría un período de necesitado descanso, antes de acometer el siguiente proyecto. Cualquier genio necesita relajarse con el fin de mantener el pulso de su arte. Una mente sobrecargada y en constante creatividad está condenada al agotamiento, debilitando el ingenio. Las buenas obras requieren espacio y tiempo; un cierto distanciamiento y aislamiento, en relación con sus predecesoras. Claro está, que sus amigos siempre podían requerirlo, y en el débito descansaba su incapacidad para negarles cualquier cosa que le pidieran. De cualquier forma, se trataba de cosas bien distintas; y él aún no había terminado. Todavía le aguardaba el gran premio final, donde podría ejercitar sus grandes dotes creativas con trazo firme y artístico. Una vida perfecta, en una ciudad perfecta, pensó. Los dioses deberían estar complacidos al otorgarle una urbe como aquella, llena de gentes de variada condición. Lugar de paso para muchos; rica, o humilde residencia para otros, y de grata especulación para la mayoría, Delos era una perla entre el coral. La fuente idónea en la que saciar la sed, perlando las emociones entre aguas cristalinas; el vergel al que siempre aspiró, lleno de jóvenes dulces y sensuales, cargadas de vida.Miró el cuerpo tibio y sin vida junto a él, estudiando cada detalle de su textura, arrobado por lo que poco antes era un mundo repleto de emociones, sintiendo cómo la carne de su bajo vientre despertaba una vez más, incitándole con el silencioso y pujante pálpito.

Las sombras parecían demorarse a su paso, achicándose ante su dueño. Éste se encontraba más confortado y seguro entre las vacías tinieblas, a pesar del esfuerzo que suponía arrastrar el cadáver entre los estrechos corredores. Seguro de sí, y alentado por su próximo quehacer, alcanzó un recodo, tras el que se abría un largo tramo de viejos y húmedos escalones hundiéndose en los mismísimos infiernos.Con mucho cuidado colocó el cuerpo sobre la rudimentaria mesa, cimentada sobre el pináculo de sus pasiones. Aquel lugar, repugnante y maloliente, constituía su templo personal, en medio de olvidadas profundidades.Desnudó lentamente a la joven y limpió cuidadosamente la sangre, lavando cada centímetro de la blanquecina piel. Después peinó los cabellos y acercó hasta la mesa un afilado instrumental, destinado a seccionar la carne, los huesos y tendones. De una vieja alacena extrajo un pliego, rebuscando entre los dibujos; horribles metáforas de un alma consumida por el mal. Pronto, un nuevo bosquejo tomó forma, reflejando lo que él veía en el cuerpo sin vida de la muchacha; en la sangre que ya se enfriaba en las venas, acerando la textura, esculpiendo sobre la rigidez recién comenzada, crispando las manos sin vida. Un corazón que había olvidado sus latidos, creando una inmediata descomposición. Su percepción de la belleza de la joven fue sustituida por la imagen del cadáver, frío y repugnante que tenía ante sí, embargándolo de emoción.Cuando completó el dibujo su mirada buscó la analogía con el sentir, posando la vista sobre los huesos insepultos y los restos, horriblemente mutilados, que yacían por los rincones. Vestigios de individuos que habían dejado de ser humanos, para convertirse en materia nauseabunda.Aspirando el fétido aroma, se acercó a los afilados estiletes, dispuesto a consumar el ciclo. El frío rostro, contorsionado por la muerte, le produjo una cierta desazón. Tal vez no guardó la debida prudencia con los golpes. No deseaba una cara descompuesta. Le gustaba arrebatar la belleza de forma más delicada; pero había sido tan hermosa, que sus manos se lanzaron frenéticamente hacia ella, sin poder evitarlo. Malhumorado por su proceder, sajó el pómulo y el párpado, en un intento porque recobraran el aspecto original, rebajando la hinchazón. Sus desvelos no fructificaron, por lo que hubo de templar sus nervios, antes de acometer la ardua tarea. En cada ocasión, acrecentar la originalidad era un impuesto. Normalmente solía amputar primero las extremidades, dejando la cabeza para el final. No le gustaba diseñar sobre cadáveres sin personalidad. Mientras conservara las cabezas en su sitio, tenía la sensación de no hallarse ante objetos inanimados. Miró una vez más a la joven y, acercándose al rostro, entrelazó el pozo llameante de sus ardientes ojos con las pupilas sin vida, besando tiernamente los resecos y amoratados labios.

El día era gris y complaciente. Las gentes le saludaban al paso, obteniendo una respuesta sucinta e indolente que, al parecer, les era suficiente. El viejo aroma del mar se mezclaba con los olores propios de la ciudad, transformando el bullicio de los mercaderes en algo exótico y pujante. Sobre el techo del mundo los rayos desmayados y lóbregos del sol intentaban abrirse paso, dorando los contornos de las nubes.
Paseó con aire distendido por los aledaños del puerto, entre mercancías y tenderetes, arropados entre el correteo risueño de los niños. El inmenso azul extendía sus alas hasta el infinito, hacia un mundo apenas esbozado, cautivando su ardiente imaginación. Una intensa y fría corriente de aire agitó sus ropas, al mismo tiempo que algunos tímidos haces de luz perforaron los inconsistentes nubarrones. En aquel preciso instante, una voz a sus espaldas cinceló un saludo luminoso. Al volverse, la cautivadora sonrisa de la aguadora le supuso una consternación, inflamando su pecho. La luz renacida reavivó sus inquietudes, que se deslizaron sobre el mar ondulante de la bahía; un manto verde que se adosaba al color de los ojos que tenía ante sí.



  PERSONAJES QUE SE CITAN EN LA OBRA


Agelasta: madre de Tiberio Sicinio.Alma: esclava de la casa de Tiberio Sicinio.Androcles: médico, amigo personal de Aristarco.Aristarco de Alejandría: investigador griego, oriundo de Samos.Castor: joven criado de la casa de Aristarco de Alejandría.Dorian: amante y compañero de Maela.Enogad: druida de Britania, que participó en el caso del chacal.Ganímedes: criado de la casa de Aristarco, hermano de Lisandro.Glauco: comerciante griego de la isla de Delos.Graxímedes: sobrenombre que utiliza Graco ocultando su origen.Heráclides:escultor, amigo personal de Aristarco.Khalil: miembro fenicio de la liga de los Poseidoniastas.Leda:hetera, regente de una de las Casas de Placer en Delos.Lépido: criado personal de Tiberio Sicinio.Letondón: joven celtíbero que participó en el caso de Numantia.Licas: regente de unos de los prostíbulos del barrio portuario.Lisandro: criado de la casa de Aristarco, hermano de Ganímedes.Lucio Valerio: plebeyo romano, influyente comerciante en Delos.Lúculo: comerciante romano, tratante de esclavos.Maela: hechicera de Numantia y apasionado amor de Graco. Mae Ling: regente de la Casa de la Colina en Delos.Nahum de Berytus: armador sirio de la liga de los Poseidoniastas.Nereo: navegante y capitán griego, amigo de Maela.Néstor: viticultor, amigo personal de Aristarco.Orestes: rico y excéntrico griego, famoso en Delos. Pompilio: armador, amigo personal de Aristarco.Príestes: sirviente personal de Aristarco y capataz de su hacienda. Proculo: patricio romano, esposo de Rutila.Publio Cornelio Escipión: famoso cónsul, y primo de Graco.Rutila: amiga de Tiberio Sicinio.Silo: comerciante romano.Tarsicio: maestro, amigo íntimo de Aristarco.Tarsila: esposa de Glauco.Telémaco: criado personal de Orestes.Tiberio Sempronio Graco: famoso tribuno, amigo de Aritarco.Tiberio Sicinio: poderoso patricio y comerciante en Delos.Trifón: luchador, campeón de pankration.Yazir: armador sirio.Yuan Mei: joven sirvienta de Mae Ling.

Artes marciales y filosofía

Jue, 01/02/2014 - 10:57
Disculpar. Sección en construcción.

Bruce Lee JKD Club Memorial

Jue, 01/02/2014 - 09:44
Disculpar. Sección en construcción.

Renacidos. Tercer expediente publicado.

Jue, 09/05/2013 - 10:14





 

     En el 132 a.C. la isla de Sicilia se halla en los últimos estertores de una cruenta guerra servil, donde esclavos, latifundistas y soldados romanos vierten su sangre, junto con la de inocentes. Pero hay algo más; un terrible misterio que hace temblar a quienes lo conocen. Varias villas romanas han sido devastadas por algo de origen desconocido, transformando a sus moradores en una horda de seres destructivos.   Para resolver el formidable enigma planteado, Aristarco y Graco deberán recorrer la isla, sorteando innumerables peligros. Al adosado por la guerra, se suma la imagen del cónsul Publio Rupilio, quien, tras la aparente muerte de Graco, fue comisionado por el Senado para perseguir en Roma a los partidarios y amigos del tribuno; algo que llevó a cabo con inusitada crueldad.         Desde Selinunte a Heraclea Minoa; desde los Montes Iblei hasta Siracusa; desde Catania a las faldas del Etna, el viaje de los dos hombres es un camino plagado de continuas sorpresas.   La ciudad de Arquímedes los envolverá en un halo de traiciones y de muerte. Graco deberá asaltar el inexpugnable castillo de Euríalo, donde descansan las máquinas creadas por el gran genio siracusano. Las crucifixiones y los crueles juegos del recién diseñado anfiteatro, darán nombre propio a la venganza tomada por los romanos contra los insurrectos.   Cuando la tierra tiemble, será el momento de continuar hacia  Etna y el Valle de la Muerte, adentrándose en las fauces del enfurecido gigante, a punto de entrar en una de las mayores erupciones de la época.
   La novela es una historia de luz, color y aromas, sobre la que planea una indefinida sombra, cuyo manto se expande conforme avanza la trama. Los seguidores de las andanzas del investigador, no se verán defraudados en esta nueva entrega, cuyo horizonte se abre insospechadamente hacia un mundo tan prolífico, como decididamente cautivador.

    
     Algunos comentarios de lectores:


Portal literario
  • Elena 28/09/2012 21:50 Una trilogía apasionante. Con un lenguaje exquisito, “Renacidos”, vuelve
    a recordarnos la pasión por el cine que subyace en algunos capítulos. Una construcción muy estudiada, junto a unos singulares personajes, que hacen
    de la reflexión, la intriga y el ritmo, la principal característica de esta
    novela.

  • francisca 29/09/2012 20:43 Estoy asombrada de la agilidad en la trama de este libro y a la vez la cantidad de información en materia forense,gastronómica etc.que proporciona.Sigo pensando que leer a Sales es como ver una interesante pelicula por lo bien que describe las situaciones y los escenarios.Un libro muy ameno para disfrutar.¡Sigue así!

  • reme 18/10/2012 10:03 En “Renacidos”,su lectura es tan amena e instructiva que te aislas totalmente del entorno real para vivir con Aristarco y Graco sus emocionantes y descriptivas aventuras detectivescas. Espero con impaciencia la siguiente.

    • Montag 18/10/2012 10:09 Hola Reme, soy el administrador de esta web. Muchas gracias por dejarnos tu comentario. Me alegro te haya gustado el libro de José Ramón Sales. Ya estamos esperando con impaciencia su nueva creación. Saludos

  • ANGEL 22/10/2012 18:28 ES APASIONANTE TE ATRAPA DES DE LA PRIMERA LECTURA ,LAS DESCRIPCIONES,SON BIEN BUSCADAS LA VERDAD SIGUE ASI JOSE ,FASCINANTE

  • ENRIQUE 23/10/2012 21:54 La novela me ha resultado muy entretenida, y los escenarios históricos y su recreación muy trabajados. La recomiendo.

  • J.L. 04/11/2012 17:03 De nuevo no deja indiferente esta novela, cuando ya has podido disfrutar de otras dos. Un un denominador común, como lo es la pulcritud y detalle de escenario e imágenes (tipo fotograma). Te permiten casi oler el ambiente, y transportarte a es fecha y lugar, que he tenido oportunidad de visitar recientemente. Esperamos impacientes, ‘Al filo de la tiniebla’.

  • ana rivela 08/11/2012 14:08 Por tercera vez, me ha encantado y sorprendido. Nunca pense que mi maestro de artes marciales pudiera escribir tan bien.Ya con sus dos novelas anteriores, me engancho y estaba deseosa de que escribiera el tercera y ahora que lo he terminada sigo encantada y esperando el siguiente. Enorabuena maestro. Logras trasportarme con cada novela a la antiguedad.

  • Ryky 08/11/2012 17:19 Genial!, en verdad me ha parecido muy buena.
    Su trama engancha, los escenarios están descritos con claridad cinematográfica, los personajes cobran vida propia,,, pero todo esto en mi mas humilde opinión hace que una obra, ( que un libro ), sea buen@, entretenido y recomendable.. Yo destaco de Renacidos otras cuestiones… profundas??? amí entender mucho,,, filosóficas??? si, de alto nivel.
    Capitulo: La Espada De Damocles ( Soberbio )
    Personaje: Graco ( ………. Brutal )
    Libro: Pensamiento y Filosofía, de Un Maestro en Artes Marciales con un extraordinario mundo interior.

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Mié, 09/04/2013 - 21:25

VIIIOLOR A MUERTE



El águila sobrevolaba en amplios círculos su territorio de caza, examinando el gigantesco nido, cientos de metros más abajo. Alarmada por el griterío, planeó sobre el hervidero humano bajo sus garras, alejada del peligro. Su instinto le decía que los seres grandes estaban luchando nuevamente entre ellos, estableciendo el orden del más fuerte. Cada vez que pasaba sobre las centellantes cabezas de los que se aproximaban al nido, los gritos de éstos la hacían remontar el vuelo. Sucedía cuando se acercaba a los destellos luminosos que inundaban el valle, e intentaba saber por qué. Su vista perspicaz y su gran rapidez no le proporcionaban la suficiente confianza para acortar distancias, pero la curiosidad le hizo dar otra vuelta.Los legionarios vitorearon al águila, viendo en ella la imagen proyectada de la futura victoria. Una premonición que les hizo alzar los estandartes, mostrando con júbilo los relieves de su enseña al ave de rapiña, que planeó elegantemente sobre los hombres exaltados.En el foro del campamento principal, Publio Rupilio interrumpió su discurso ante la algarabía suscitada entre el grueso de la tropa. Uno de los lictores señaló al cielo con su haz de varas, indicando al cónsul el motivo del griterío. Sonriendo por la oportunidad, su vista se alzó sobre los penachos de los cascos, viajando más allá de la empalizada que rodeaba el cuartel general. Miró al legado, a los tribunos, al prefecto de campo. Uno a uno. El estado mayor aguardó el contenido de aquel silencio que se alzaba por encima de cualquier otra cosa. Para extrañeza de todos los asistentes, mandó traer su caballo, dirigiéndose a la vía praetoria. Recorrió el eje longitudinal del campamento con deliberada parsimonia, parando en medio de la ingente cantidad de tiendas arracimadas a lo largo del recinto. Los suboficiales de las cohortes y los centuriones de los manípulos se aprestaron alrededor de su general, que había prescindido de los extraordinarii; aunque, a falta de la escolta, los lictores que lo rodeaban en todo momento empuñando sus fasces, conformaban la guardia personal más adiestrada.Con el don de la oportunidad que siempre lo acompañó, arengó a su hueste.—Hoy es un gran día para Roma y para esta isla, a la que tanto debe y ama. Mucha sangre se ha vertido en ella. El rojo elixir que los romanos han ofrendado con su valor, no caerá en vano. La sangre de los inocentes será vengada con la de sus despiadados verdugos, abonando el fértil campo de una nueva y floreciente vida.»No ha de haber clemencia para los sanguinarios; tal y como hemos demostrado en el resto de ciudades liberadas. Nuestros ojos han contemplado las crueldades de estas gentes, cuya sed de sangre no tiene parangón. Nuestra conciencia no descansará hasta que la muerte de los nuestros haya sido lavada con el honor que anida en nuestros corazones y el esfuerzo de los brazos armados. Los caídos guiarán el pulso de vuestros golpes, de igual manera en la que el vuelo del águila os indica el lugar donde han de descargarse, extirpando el mal que yace sobre esa colina.»Hora es de hacer que el embaucador pague por sus trapacerías. Quien es tenido por charlatán y mago, más que por obrador de prodigios, tragará hoy su propio fuego, hasta el consumo de sus entrañas. Porque todo falso profeta merece el escarnio a sus embustes y la carne sufrirá con el látigo de la verdad.»Nosotros somos esa verdad. Somos la justicia del afrentado. El dolor que repone la honra. El espíritu que devuelve la estima. La espada que cobra lo que le pertenece. Legitimamos hoy el derecho de vengar a los nuestros.»¡Por Roma y por los valientes que nos precedieron!  —gritó, empuñando su espada.Las armas se alzaron sobre los gritos de los legionarios, sellando un pacto de sangre con su general, que sonrió satisfecho ante el triunfo que le aguardaba en las alturas.

El último baluarte de la rebelión descansaba en la cumbre de un gran cerro, sobre un altiplano de unos cinco kilómetros de perímetro, que los insurrectos defendían con ahínco. Los adustos precipicios que rodeaban la ciudadela la hacían casi inexpugnable; por lo que la mayoría se concentraban en la única zona suavizada del terreno, provistos de cualquier elemento que les pudiera servir para rechazar el ataque. Confiaban que la sólida muralla y el terreno agreste aliviaran su creciente angustia; aunque no fue impedimento para todos los que en su día la desearon a causa de su importancia militar. Cierto es, que siempre la tomaron mediante traiciones y no por la fuerza, y bien pudiera ser que ahora se preservara tan nefasta tradición.En la mente de Euno planeaba el recuerdo de la matanza que tuvo lugar durante el asedio romano a Siracusa, cuando el gobernador ordenó la total aniquilación de los ciudadanos y quemó la ciudad. Veía a la guarnición romana irrumpiendo en el teatro, aprovechando su aforo repleto, cerrando puertas y pasando a cuchillo a los incautos espectadores. Una drástica decisión basada en la defección de la ciudad a favor de los cartagineses. Y luego hablaban de la crueldad de los esclavos. ¡Ellos, que tenían razones sobradas para cargar contra sus opresores! Miró las formas semihumanas de la estatuilla de bronce que tenía ante sí, implorando a su venerada Atargatis un final rápido. Había sido un hombre valiente, pero en aquella hora le invadía una profunda angustia emocional. Un vacío por el que flotaban dolorosos recuerdos, supurando su amargo fluido. Algo más profundo que el natural miedo al sufrimiento y a la terrible muerte que le aguardaba. En las horas desesperanzadas, moría doblemente a causa del fracaso. Sabedor de que todo el sacrificio y la sangre vertida había sido en vano. Una terrible derrota en el espíritu de los que carecen del derecho a ser hombres libres, de los que sufren bajo el tenaz yugo de la esclavitud. Las almas de todos ellos quedarían sujetas a una mayor desesperanza. Nunca antes, un puñado de valientes se atrevió a alzar su preciado estandarte contra los carceleros romanos; al menos, con la magnitud requerida. Tal vez, el eco de su triste gesta sirviera para fortalecer los corazones de generaciones venideras, optando por luchar y morir libres, antes que perecer esclavos.Recordó a los valientes de Tauromenium, abanderados por Comano, el enérgico y alegre hermano de su lugarteniente. Las legiones de Publio Rupilio sitiaron la ciudad, convirtiendo el inaccesible lugar en una mortal ratonera, logrando que muchos de sus defensores perecieran por hambre o bajo su propio cuchillo. ¿Sería traicionado de igual forma en la que lo hicieron los esclavos de Comano? ¿Lo despeñarían también a él, siguiendo las órdenes del cónsul? Sería una buena muerte.La diosa de Siria permaneció en silencio, observándolo, y él deseó que la gran sirena lo llevara en su regazo hasta la bella morada. El corazón se agolpaba en su pecho y sus creencias no le arrancaban el miedo que lo embargaba. La imagen del cuerpo de Cleón, ensartado en un madero ante las puertas de la ciudadela, le perseguía en sus últimas horas. Los sueños de las últimas noches estaban impregnados de traición y sangre. Alentados por el terror y la desesperación, sus amados «sirios» entregaban la ciudad y a su líder. ¡Qué ironía!En la lejanía, los corniciens hicieron sonar sus trompetas. El clamor de las espadas repiqueteando sobre los escudos, esparció su amenaza, envenenando los corazones de los que resistían en el  sólido emplazamiento. En el exterior, las legiones formaban la tortuga, arrastrando lentamente el tormentum, un conjunto formado por varias máquinas de guerra y torres de asalto.Lloró por los días no nacidos y se sintió inundado por una gran soledad; como si ésta fuera la verdad que le acompañara durante su calamitosa vida.Una vida que tocaba a su fin.

En aquel punto, los árboles crecían tan apretados, que el crujir de ramas y tallos rotos y el crepitar de la hojarasca a su paso, se tornaba insolente. La intensa paz del bosque se estremecía bajo los movimientos de los dos hombres, mientras se internaban en lo más profundo del mismo. De vez en cuando, paraban. Quedaban quietos, a la escucha de cualquier sonido que no fuera el de sus respiraciones entrecortadas. Inesperadamente, la brisa de la mañana se levantó sobre las copas de los árboles, desperezando a sus temerosos habitantes. El contrapunto tensó los ánimos de Graco y de Aristarco, haciéndoles buscar denodadamente el camino hacia la hacienda. Podían haberse evitado aquel malestar, de haber rodeado los bosques silenciosos. La entrada a la villa se hubiera abierto ante sus ojos, sin mayores dificultades; pero, desde lejos, no les pareció una gran extensión, y la senda pudiera ser caldo de cultivo para mayores peligros.Tras haber cubierto un pequeño trecho, la tupida vegetación mostró signos de haber sido hollada por la mano del hombre. A partir de aquí, siguieron el rastro, sintiendo que ya no andaban sin rumbo. Un grupo de árboles caídos precedió al descubrimiento de la franja de tierra descubierta, donde unas soleadas edificaciones se alzaban en medio de un amplio espacio desnudo.Rodearon el muro hasta dar con la entrada, fusionándose con el temible respeto que proporcionaba la ausencia de toda vida en aquel lugar, propio de labores y constante ajetreo. Las puertas y ventanas de las casas permanecían abiertas, intimidando con su propuesta. Caminaron muy despacio, examinando las construcciones en ambos lados de la vía principal. A primera vista, todo estaba en su justo lugar, no existiendo signos de depredación; aunque se evidenciaba un acusado vandalismo en ciertas zonas. La paja descansaba en su sitio, el grano en el almacén, la uva en el lagar, el vino en la bodega, los arreos en las caballerizas. La mayoría de los enseres se veían intactos y muy pocos se habían trastocado. Como si la villa y su contenido fueran malditos a los ojos mundanos. Tras el muro que cercaba la ostentosa casa del propietario, encontraron los restos de una cremación. Al parecer, seres humanos y animales habían sido incinerados en una gran pira, alzada en el centro de un cuidado jardín, frente a una ornamentada fuente repleta de faunos y ninfas, que parecían haber danzado al son del atroz espectáculo, chamuscando sus cuerpos. En la lujosa y amplia residencia del terrateniente, los lechos permanecían sin mácula. Algunos de los mullidos cojines sobre los divanes aún conservaban la huella de los cuerpos que habían acogido alrededor de las mesas donde se ajaban los alimentos. Recorrieron la casa de arriba abajo echando voces, sin resultado alguno. De vez en cuando, algún busto o porcelana rota, evidenciaba una soterrada violencia, muy diferente de la que había tenido lugar en el área de los trabajadores.El generoso reguero de sangre no dejaba lugar a dudas sobre los terribles sucesos vividos. Su rastro podía seguirse con facilidad, dispersándose en estancias y rincones.—Ha sido una lucha sangrienta —comentó Graco, oteando por una de las ventanas del piso superior—. Puede que los esclavos hayan llegado hasta aquí, sublevando a los de la villa.—De haber ocurrido, la destrucción hubiera sido mayor y el latrocinio se evidenciaría. Lo aquí acontecido es mucho más siniestro —hizo ver Aristarco—. Los insurrectos hubieran saqueado las despensas y bodegas, así como las porquerizas y corrales. Sin embargo, los animales han sido muertos y sus despojos quemados.—Cierto es, que de haber sido asaltada, la villa entera hubiera sido despojada de sus riquezas —convino Graco, dando un vistazo a la estancia donde se encontraban. La fina artesanía del mobiliario ensalzaba el carácter ostentoso de su propietario. Sobre la cómoda cercana al lecho, elaborados pendientes y fíbulas plateadas, demostraban la teoría manejada.El arcón mostró las pertenencias y ajuares, propios de una adinerada mujer, dada al gusto por la belleza y la opulencia. No había signo alguno de que los enseres personales hubieran sido revueltos. Las alhajas permanecían en su sitio, encerradas en elaborados estuches dorados, en cuyas tapas el orfebre había engastado piedras preciosas de diferentes tonalidades para diferenciar el contenido de cada uno. Un festín para cualquier bribón.En el ala izquierda de la planta, las ventanas permanecían abiertas, mostrando signos de violencia a sus pies. Abajo, sobre la fría piedra del atrio, aún podían verse los restos de los impactos.—Difícil saber si huían o fueron precipitados —observó Aristarco—. ¿Qué tipo de locura invadió a estas gentes?Sus ojos escudriñaron el rectángulo porticado, aclimatándose por momentos a los signos de muerte que lo abonaban.—¡Prosigamos! —exhortó—. Queda mucho por hacer y la hacienda es muy grande. En medio de esta calamidad deben existir pruebas que atestigüen su insólito argumento.

El olor a sangre y muerte los acompañó en todo momento mientras el día desgranaba las horas. El conocido aroma se mezclaba con el de la descomposición, siseándoles una horripilante verdad. Los signos de evisceración y restos humanos mostraba claramente el atroz canibalismo. Pocas eran las armas e instrumentos punzantes o afilados que estaban manchados con la sangre de sus víctimas. Los corrales mostraban la misma singularidad. Aristarco estudió los restos contenidos en los cercados y le hizo traer a Graco unos cofines donde depositar sus macabros hallazgos. Tiempo más tarde, se dedicó a recoger algunas muestras de los cuerpos incinerados, que colocó pulcramente en los cestos. Después, entró y salió de las diferentes dependencias, rastreando como un sabueso aquí y allá, dispuesto a arrebatarle los secretos a la villa.Graco se limitó a seguir las instrucciones de su amigo, subiendo las necróticas pertenencias a una de las habitaciones de la casa principal. Cuando regresó, se encontró a Aristarco en la entrada a la villa, junto la casa de los esclavos, examinando unas hojas resecas. Las observaba con vivo interés, inspeccionando cada parte del trenzado. Luego, con una de sus lentes de aumento, examinó más de cerca su composición. Quedó pensativo.Graco no podía dar crédito. Súbitamente, su amigo podía dejar todo de lado, para centrarse en algún detalle floral que captara su extraño interés por las cosas insignificantes. Ahora, miraba y remiraba el pequeño haz de hojas. Lo husmeó con cuidado, pareciendo perderse entre el aroma que captaban sus sentidos. Olfateó de nuevo, cerrando esta vez los ojos para concentrar el estímulo. Tras unos instantes, los abrió de par en par.—Veamos de encontrar más especimenes como éste —le propuso a Graco, mostrándole el objeto de su repentina vivacidad.Graco lo miró algo malhumorado y desconcertado.—Fíjate bien en su forma, ligeramente cóncava. Y aspira su aroma —le propuso, llevando hasta sus narices las hojas. Un olor rancio emergió hacia las fosas nasales de Graco.—Ciertamente, desagradable —afirmó, apartando el rostro—. Nunca olí nada parecido en las plantas.—Ni lo hallarás nunca, porque no existe. Si mi teoría es la justa, deberíamos encontrar más de éstas. Algo me dice que en ellas está la clave. El día avanza y las fuerzas merman. ¡Busquemos sin demora! —propuso bruscamente, yendo en pos de la savia que alimentaba su enardecido espíritu.Graco lo vio alejarse, observando la quietud del entorno, el cual proponía un tipo diferente de peligro; una advertencia susurrada entre los arbustos, cuyos gemidos parecían barrer el aire.Tras inspeccionar minuciosamente la villa, encontraron seis más de aquellas hojas, una de las cuales conservaba una mayor parte de su fisonomía original. Algo que celebró Aristarco, ufanándose de su sexto sentido.Una vez señalizado los lugares donde hallaron las hojas, Aristarco midió en pasos las distancias entre ellos, examinando el terreno circundante. En su mente tomó nota de los datos que le ofrecían las huellas en la tierra. De aquí, se precipitó hacia la puerta de acceso, impelido por un notable frenesí. Graco lo siguió de cerca, viéndolo revolotear en el linde boscoso; ya dando vueltas entre un grupo de caramillos, ya volando rápidamente a otro punto, donde quedaba estático entre los helechales. El tiempo transcurrió, lento y tedioso, arrastrándose junto a su amigo. De improviso, éste cobró vida, brincando hacia un lejano ramillete de plantas, donde quedó examinando los pimpollos. La mirada implacable de Aristarco se concentró en lo que veía a través del aumento de sus extraños cristales. Su pertinaz e incansable espíritu pareció fructificar, abalanzándose rápidamente sobre unos líquenes cercanos. Los ojos le brillaban cuando dio por terminado el análisis.

Al filo de sus fuerzas, los constreñidos estómagos hubieron de responder ruidosamente al bienestar que proporcionaban los alimentos. Graco eructó con manifiesto placer tras el largo sorbo a su copa. El vino hallado en la bodega dulcificaba algo más que su paladar. La dura jornada merecía aquel momento, con el fin de ajustar los ánimos a la nueva situación; sin embargo, la serena inteligencia de Aristarco parecía competir con el inquebrantable océano de ideas que asolaba su mente. Con el último bocado entre dientes, se dirigió con paso resoluto hacia la mesa en la que descansaban las muestras tomadas. Allí se dedicó a estudiarlas concienzudamente, tomando notas entre constantes murmullos, cuya acorde melodía acompañó a Graco hacia la frontera de los sueños.Cuando hubo cualificado y cuantificado el alcance de su investigación, relajó el advenimiento de las futuras cuitas, con las mieles del sugestivo reto que tenía ante sí.—¡Diantres! ¿No te cansas de dormir? —agredió al desvanecido Graco, entrechocando las páteras cercanas de una mesita. Mientras su amigo regresaba a cajas destempladas de su placentero descanso, Aristarco se sirvió una generosa copa de vino como obsequio a su incólume inteligencia.—¡Creí que nos asaltaban de nuevo! ¿Qué ocurre ahora? —se quejó Graco, incorporándose.—Mientras tú devaneas en la poltrona, mi ímprobo quehacer me imposibilita de tal gozo —se quejó Aristarco—. Lo menos que puedo pedir es recabar tu atención hacia los resultados de mi esfuerzo. Hora es que mi inteligencia abone la tuya. Graco despabiló rápidamente, guardando para sí las ínfulas de su malhumor, interesado en las consecuciones de la investigación llevada a cabo por su amigo.—Soy todo oídos —accedió de buena gana.—Es evidente que un hecho singular aconteció en este lugar. Algo en verdad sin precedentes —Aristarco paseó alrededor de la mesa con especial parsimonia—. Las huellas en los lechos, los restos de comida en las mesas y el consumo de la luminaria, indica que el ataque tuvo lugar al anochecer. El que las aceiteras hayan consumido su aceite, y sin embargo, las velas muestren escasos restos de cera, es un detalle a tener en cuenta.—No encuentro la relación. Es más, resulta desconcertante.—Puede parecerlo, pero nada más lejos —sonrió Aristarco con sopesada benevolencia—. La más débil llama de la vela perdió la batalla ante las imprevistas corrientes de aire que provocaron los desmanes posteriores. Y nadie quedó en pie para ahogar la llama de las aceiteras. Por otro lado, el consumo de las ceras más nuevas, nos aproximan a la hora de los terribles sucesos.»En esta época del año, los días alargan su luz y las cenas retrasan su hora, en lo referido a las costumbres de los pudientes. Podemos así argumentar que, muy probablemente, entre las horas veintiuno y veintidós se encendieron las luces. Si tomamos como referencia el tiempo en el que la llama de una vela consume un centímetro de su cuerpo, vemos que éstas se apagaron una hora más tarde. Establezcamos pues, que fueron interrumpidos al poco de comenzar a tomar alimento; digamos a la hora veintidós. Así, el proceso de revitalización de los cuerpos no fue especialmente longevo. No más de media hora. Aunque, unos tardaron en revivir más que otros.—¿Cómo puedes saberlo? —preguntó Graco, absorto en las explicaciones que le eran facilitadas.—Alrededor de esta especie de vainas —dijo, mostrando una de ellas en su mano diestra— los cuerpos caen a peso y las huellas son escasas. No así, en los lugares distantes, donde los hombres han dado algunos pasos antes de venirse abajo. De igual manera, los signos de violencia son más plausibles aquí, por lo que debieron despertar antes que los más cercanos a las hojas. Después, todo se precipitó hacia una orgía destructora.»La ausencia de sangre en las armas, demuestra el impulso bárbaro y primitivo que los guió. Los huesos descarnados de hombres y animales atestiguan lo que nuestros ojos han contemplado: violencia sin límites y canibalismo.—¿Qué pudo desatar tal locura en seres vivos? —se interrogó Graco, posando su mirada en la forma hemisférica que sostenía Aristarco.—Esta estructura foliácea revela un elemento no característico a la propia villa. Mis observaciones me hacen asegurar que estas carcasas vegetales son el contenedor de la nociva sustancia que contaminó el aire, puesto que no existe otra fórmula tan rápida de expandir el letal veneno.—No hay huellas de caballos o de un grupo de hombres entrando o saliendo del recinto de la villa —constató Graco—. ¿Crees que alguien pudo depositar las vainas, esperando que alguien las abriera?—Ello no hubiera procurado el mismo efecto generalizado. Por otra parte, el arquitecto de tan malévola invención debió quedar lo suficientemente alejado de la simiente de su perversidad, como para quedar a salvo de los nocivos efectos de la misma. Todo lo cual nos deja una sola alternativa.—El mal sobrevino de los aires —conjeturó enseguida Graco, poniéndose en pie.—Así es, querido amigo.—Un tirador experto y preciso —pudo afirmar Graco, envalentonado por su acertada suposición anterior.—¡No promuevas disparates! —refunfuñó Aristarco.—¿De qué otro modo podría haberse hecho? —insistió Graco, algo ofendido por la respuesta a su observancia.—Porfías en exceso… y luego hablas de mi notable terquedad —repuso Aristarco, ajustando el ritmo de la frase—. Podemos inferir, a tenor de lo advertido en el bosque, que los disparos de las vainas hubieron de hacerse a una distancia considerable, dada la veloz propagación de su contenido. Como hemos visto, la vida en la arboleda se extinguió a igual velocidad. Los seres pequeños no parecen sobrevivir.—Pero, ¿qué ingenio u hombre es capaz de tamaña proeza? —inquirió Graco, asombrado por las fantásticas deducciones del investigador—. ¿Y cómo estar seguro de que, a tal distancia, no se hierre el blanco, o de que las vainas se deshilachen antes de hora?Graco inspeccionó con mayor interés los restos sobre la mesa.—Si te fijas bien, verás una membrana recubriendo el interior —le dijo Aristarco, dándole uno de sus cristales de aumento—. Tiene la suficiente consistencia como para llevar a cabo su cometido.—Son como proyectiles que explotan al estrellarse.—En absoluto —desbarató Aristarco—. Si en algo he de convenir, es en la capacidad de su creador. Nos enfrentamos a un hombre sumamente inteligente en su campo. Y su mente enferma lo hace más peligroso todavía.—¿Luego entonces? —preguntó Graco.—El problema nunca está separado de la respuesta. Sin duda, comprenderlo es resolverlo —respondió Aristarco en tono jactancioso—. Observa con toda tu atención, aprendiendo a considerar lo improbable.Aristarco pareció meditar su propia frase. Anduvo por la estancia, mirando el suelo, entrelazando pasos e ideas, antes de volverse hacia Graco.—Sé lo que estás pensado, querido Graco. Soy arrebatador y exasperante, de igual forma en la que puedo ser estricto e indulgente. Con ello mantengo en constante adivinación a los que desean atraparme en la rigidez de sus esquemas para moldear una opinión fehaciente de mi persona. Es ésta una de mis mejores posesiones —expresó alborozado y sonriente—. Aún con todo, mi respetable vanidad me obliga a no hacerte partícipe de algunas deducciones. No, hasta que mis teorías estén a la altura de mi empatía.—¿Puedo saber qué husmeabas con tanto ahínco entre la maleza? —cambió de estrategia Graco, sirviendo vino en las dos copas.—El hálito que nos conducirá hacia Siracusa, nuestra próxima meta.—No sé si reír o espantarme —confrontó Graco—. La ciudad será un hervidero de romanos.—La voluntad y la inteligencia forja el camino del éxito y el temple de las almas —aseveró un grandilocuente Aristarco, quien no parecía condicionado por el desaliento ni el desánimo ante las dificultades crecientes.—No he llegado hasta aquí para perderlo todo —se quejó Graco, algo abatido por el cansancio, el sueño y la baja moral en las horas tardías.Los ojos penetrantes y sagaces de Aristarco alcanzaron el alma pesarosa de su amigo, necesitada de buen criterio.—La verdad se halla tras los pasos de cada cual, en el pulso de cada vida.—Eso no resta que podríamos dirigirnos hacia una muerte segura —sugirió Graco, apurando su trago.

Cronología de los expedientes.

Mar, 09/03/2013 - 22:39

Primer expediente: En la noche. 
Año: 133 a.C
Lugar: Numancia, Hispania.
Nombre: El caso de la Criatura.
Tema de la investigación: larvae.







Segundo expediente: La sonrisa del chacal.
Año: 132 a.C
Lugar: Alejandría, Egipto.
Nombre: El caso del Chacal.
Tema de la investigación: lykánthropus.







Tercer expediente: Renacidos.
Año: 132 a.C
Lugar: Sicilia, Italia.
Nombre: El caso de los Renacidos.
Tema de la investigación: mortuus vivus.








Cuarto expediente: Al filo de la tiniebla.
Año: 131 a.C
Lugar: Delos, Grecia.
Nombre: El caso del Sátiro.
Tema de investigación: carnificis 
Próxima publicación: junio 2014.

La sonrisa del chacal. Segundo expediente publicado.

Lun, 09/02/2013 - 12:50




      Alejandría, año 132 a.C. El reinado de Tolomeo VIII se tambalea a causa de la lucha de poder contra su esposa Cleopatra II. En este caldeado ambiente, griegos, judíos y egipcios se culpan, unos a otros, de la oleada de horrendos crímenes que sacuden la afamada urbe.Ante los infructuosos intentos por atrapar al asesino, Nicomedes, el gran bibliotecario, hace llamar al insigne investigador griego Aristarco de Alejandría, quien viajará desde su residencia en la isla de Samos, para sumergirse en el mundo exorbitante de una ciudad, que rápidamente mostrará la belleza y la fealdad tras su máscara. Porque lugares tan hermosos como el Gran Faro, la Gran Biblioteca, el Museion o la Gran Necrópolis, también pueden ser trampas mortales para los incautos.Siguiendo la pista de los asesinatos, Aristarco y su gran amigo Graco, pronto comprobarán que se enfrentan a un despiadado criminal, cuyos movimientos parecen obedecer a un extraño y macabro ritual. La oportuna intervención de Enogad, un druida de la lejana Britania, les será de gran valor en sus pesquisas, mientras se sumergen en una oscura trama, donde la ciencia alquimista y las intrigas políticas jugarán un peligroso papel.
    Siguiendo con los patrones establecidos en el primer libro, en esta novela se analiza el origen de otro icono del terror: la licantropía. En la búsqueda de sus orígenes, nos encontramos con una visión novedosa, dentro de un época muy atrayente. De nuevo se muestra la esencia de los seres humanos: esa mezcla de ángeles y demonios, de hombre y de bestia, y también los motivos que mueven nuestros actos; a menudo, oscuros como la noche. En suma, una  novela repleta de misterio, sometida al trepidante ritmo que impone este concienzudo thriller histórico.
     De ella han dicho:
    “La novela, bien armada, culta, filosófica, es algo discursiva pero trepidante; si bien es cierto que esta novela goza del mayor grado de verosimilitud en conjunto de todas las que quien escribe lleva evaluadas.No soy ningún experto en la Antigüedad, pero la descripción de la época, los lugares y costumbres me parece portentosa, por mucho que el autor pueda haber aportado motivadas invenciones, como se lo parecerá a todo aquél de mi condición que lea la novela. De todos modos, si el autor no disponía ya de tales conocimientos por cuestiones académicas, ha debido de realizar un trabajo de documentación ímprobo, por el se le ha de felicitar. Las imágenes que evoca nos asaltan fácilmente, creemos que Samos y Alejandría eran tal como nos dice y, por ello, la novela inspira verdad.La innovación de trasladar las pesquisas detectivescas de este tipo a otros periodos históricos le corresponde a Eco, pero repetir la fórmula no le quita dignidad a una novela si es de buena factura. La fascinación por el intelecto privilegiado de un detective y el uso de tal cualidad otorga un considerable deleite a una historia de estas características. Conforme se desarrolla, y sobre todo cuando los héroes marchan bajo Alejandría con la bestia acechándoles, recordamos obras como "El ídolo perdido" y "El relicario", de Douglas Preston y Lincoln Child, que acostumbro a recomendar como ejemplo de narración correcta, funcional y efectiva.Por otra parte, los tramos de introspección de "La sonrisa del chacal" son los más irreprochables en cuanto al equilibrio entre sencillez y variedad léxica.Debo decir que la trama de la presente novela, intrigante y muy bien hilvanada, ha conseguido interesar a este humilde evaluador, cosa que no suele ocurrir, y como el esfuerzo del novelista y su percepción clara e indiscutible de cómo es el género narrativo y también de qué es lo que quiere contar —aún siendo una exigencia literaria obvia, no hay que caer en el error de pensar que es una virtud generalizada; quien escribe, por su experiencia, da fe de que no es así—, es otro motivo por el que considero que merece la pena trabajarla al máximo, para que la novela se distinga por encima de la media más de lo que ya lo hace".
     -Comité de Lectura de la AEN-
    "Sin duda, el texto cuenta una apasionante aventura en la que fluye la imaginación del autor. De esta forma, la novela cuenta con conseguidas descripciones y un rico vocabulario, hecho que será bien recibido por los lectores, que se sumergirán en el gran periplo de los protagonistas.El interés comienza a aparecer desde el principio, con el extraño personaje que asesina a dos hombres en el callejón.Hay que destacar la buena ambientación que se registra en el texto, así como la recreación histórica, que consigue transportar al lector a la época y hacer creíbles los hechos que suceden.
     En relación al argumento, señalar que la historia da un giro bastante inesperado, pues la obra llega a convertirse en una novela de detectives al más puro estilo de Sherlock Holmes, pero ambientada en una época en la que estamos poco a costumbrados a vivir este tipo de historias Todo ello será con la entrada en escena de Aristarco y Graco, que comenzarán dicha investigación siguiendo el rastro de los asesinatos y ganándose con ello el interés del lector, que irá descubriendo los detalles poco a poco en compañía de los protagonistas. A partir de entonces, con la emboscada realizada al asesino, el juicio de Graco y el nuevo giro que introduce Cleopatra en la historia, se da una nueva vuelta a la trama. También hay que señalar el juego que realiza el autor con las sospechas que apuntan a que el asesino puede ser un licántropo".
     -Mundos Épicos Grupo Editorial-

Algunos comentarios de lectores:

Portal literario

  • francisca:
7 mayo 2011 a las 12:49He tenido la fortuna de haber disfrutado ya con La sonrisa del Chacal. Lo he leído con fruición pues me ha hecho disfrutar como si viese una película de tan reales que se describen las situaciones y los diferentes personajes. Es un libro impecable que aunque independiente, continúa al anterior de José Ramón Sales, ”En la noche”, gracias al cual descubrí que me gusta éste género literario. ¿para cuándo la siguiente aventura?
  • ENRIQUE:
7 mayo 2011 a las 22:03Del libro destacaría su ritmo casi cinematográfico y su fondo, su voluntad por no quedarse en lo descriptivo, ejemplo de ello sirvan sus numerosas disquisiciones filosóficas, además de su impecable ambientación histórica. Respecto a la anterior novela del autor “En la Noche”, encuentro la última, y perdón por las odiosas siempre comparaciones, “más densa” y leídas ambas, parece clara la voluntad de convertirse en una saga. También me parece que es una novela que ha necesitado tiempo, dedicación y esfuerzo; como debe ser.
  • reme:
25 mayo 2011 a las 19:40he vuelto a disfrutar con la lectura de este segundo lbro. Es genial
espero que sea una larga saga.
  • jose antonio:
25 mayo 2011 a las 19:57ha sido una lectura muy amena, es curioso cómo te identificas con
personajes, que aunque ficticios y cronológicamente tan distantes,
se rigen básicamente por las mismas pasiones y pensamientos parecidos, será una estupenda saga.
  • Ryk:
2 junio 2011 a las 14:26Hola a tod@s. Anoche termine de leerme la segunda aventura de Aristarco y Graco.
Y amén de la depurada narrativa, del apasionante enigma a desvelar o el contexto en el que se desarrolla la trama, en La Sonrisa Del Chacal he sido transportado _sin previo aviso_ a un tiempo en el que se levantaba majestuosa Alejandría. Atravesando catacumbas, en el interior de la gran biblioteca, recorriendo sus calles, contemplando el colosal faro y luchando con las fuerzas del mal _o fuerzas que hacen el mal_.
Destacar partes de esta epopeya se me hace imposible, ya que cada vez que me sumergía en sus hojas, quedaba tan atrapado en la historia como los mismos personajes.
Aunque he de reconocer que si Aristarco y Graco ya me tenían ganado, en esta nueva aventura me han convertido en un incondicional.
Espero con ilusión la nueva entrega, y como me dijeron una vez:
La Aventura Continua.
Ryk
  • Piqui:
7 septiembre 2011 a las 12:45Bueno, que decir, me ha sorprendido mucho el tipo de escritura empleada. Muy pocos libros de este género escriben palabras y frases que actualmente por desgracia no se emplean para hacer que sea más comercial y los lectores devoren libros y libros. Lo que me gusta del mismo es como digo el tipo de escritura que se ha perdido desde hace muchos años, dando a esta novela el enriquecimiento del castellano y que pocos escritores lo utilizan actualmente.
Por lo demás con respecto a la novela, bastante bien trabajada, intrigante y buena.

  • Alejandro P.:
8 septiembre 2011 a las 12:55Pienso que es un libro muy completo, buena gramática, buen argumento, personajes carismáticos. De los que acabas y no te das cuenta. En cuanto empiezas a leer te olvidas de que estás leyendo un libro y es como si lo estuvieras viendo todo debido a una descripción con exquisito detalle a la que te sumerge el autor, que por cierto… seguro que es novel??
Recomendada al 100%.Saludos.
  • Adrián:
8 septiembre 2011 a las 12:55El libro me ha encantado, siempre se ha dicho que segundas partes nunca fueron buenas, pero en este caso se ha notado que el escritor disponía de un espacio más amplio en el que relatar sus historias.Yo lo recomendaría para libros de estudiantes de bachiller y que están cansados de libros que siempre tocan temas parecidos entre sí.Por fin una lectura con aires de cambio.
  • Jesus:
8 septiembre 2011 a las 13:00En mi opinión la novela es en si ya un trabajo de investigación por parte del autor. Se nota que disfrutaba escribiendo y quería que sintiéramos lo mismo que sus personajes, consiguiéndolo en todo momento.
Es una novela imprescindible para cualquier lector que sea seguidor de este tipo de novela.
  • Miguel:
8 septiembre 2011 a las 22:36La verdad es que no soy un lector habitual, pero una amiga me recomendó el libro “En la noche” y la verdad es que me gusto mucho y cuando salió la sonrisa del chacal no pude resistirme a leerlo.
  • Alfredo Jorge:
12 septiembre 2011 a las 6:53Empecé hace tiempo “La sonrisa del chacal”, y lo he terminado hace poco. Lo he ido saboreando poco a poco pues me sabía mal que se acabase. A través de la intriga de la historia, he conocido la mítica Alejandría con todo detalle, envuelta en un halo de suspense. Además, las reflexiones filosóficas de los protagonistas me han hecho pensar en la vida. Una edición muy cuidada para un libro perfecto. Que nadie se lo pierda
  • Silvia:
12 septiembre 2011 a las 16:43Me he llevado una grata sorpresa leyendo este libro, el cual me ha transportado a la antigua Alejandría y sus misterios.
Es un libro que recomiendo a todos, estoy esperando con mucha ilusión el próximo titulo de este autor.
Aristarco y Graco me engancharon de principio a fin.
  • ANGEL:
15 septiembre 2011 a las 10:51HE LEIDO EL LIBRO Y ME PARECIO FANTASTICO, EL AUTOR HA DESARROLLADO UNA INVESTIGACION CONCIENSUDA DE LA ANTIGUEDAD Y ADEMAS TE ATARPA DESDE EL COMIENZO ,DECIROS QUE ES UN LIBRO RECOMENDABLE PARA TODO TIPO DE PUBLICO DE LECTORES ESPERO PRONTO LA TERCERA ENTREGA RECOMENDARLO
  • Miguel Soria:
15 septiembre 2011 a las 20:28Una novela tensa, intensa y divertida, con un ritmo equilibrado entre la acción (con escenas plenamente cinematográficas) y la reflexión sobre la filosofía, la religión, la historia, el poder, sobre la vida en fin. Es además una novela de personajes contrapuestos pero dependientes; con un personaje inanimado pero con toda la vida y la sangre que puedas imaginar. Pero, fundamentalmente, es una narración apasionante.
  • Mª José:
15 septiembre 2011 a las 23:09Me ha encantado. Es de esos libros que te llevas a todas partes esperando tener un hueco para poder disfrutarlo un poquito más. Espero que Aristarco y Graco corran pronto nuevas aventuras!
  • Manuel:
16 septiembre 2011 a las 7:26He de reconocer que no soy un gran amante de la lectura y que La sonrisa del chacal llegó a mis manos por casualidad, pero una vez iniciada la lectura del libro descubrí una obra de las que enganchan de principio a fin. Destacaría el gran trabajo de documentación realizado y la cuidada factura de la obra. Sin duda una obra y un autor para seguir y recomendar. Espero una nueva aventura con ansia. Enhorabuena y adelante.
  • Enrique Tejedo:
16 septiembre 2011 a las 7:32Soy un gran aficionado a la literatura detectivesca y de intriga y reconozco que al leer el libro, me impresionó gratamente, pues el autor ha sabido trasladar muy eficazmente a sus personajes a un tiempo y a una situación poco comunes. Sin duda un nuevo referente del género. Un saludo16 septiembre 2011 a las 13:32LA sonrisa del Chacal me ha resultado muy sorprendente y muy gratificante. Compré el libro como por casualidad. Más por la portada y por atreverme con lo desconocido. Por ganas de experimentar y descubrir. Y tengo que decir que las expectativas han sido superadas con creces. A la documentación histórica y el rigor en el uso de las expresiones, hay que unir una historia muy bien estructurada y dirigida por el autor hasta un final sorprendente. Pero sobre todo un cuerpo que te atrapa y te hace pensar sobre cuestiones más allá de la mera historia. Te abraza de lleno y te cubre de intriga. Creo que el autor tiene otro libro publicado que acabará en mi biblioteca y espero que no tarde en publicar otra obra más. Ha sido un grato descubrimiento sin duda. Desde un punto de vista profesional, como publicitario y experto en comunicación web2.0 puedo afirmar que La sonrisa del Chacal tiene una capacidad de viralización alta.Eduard Farran
  • conxa:
17 septiembre 2011 a las 11:42El mejor libro de José Ramón Sales hasta el momento, como escritor novel (aunque leyendo su obra no lo parece) espero se siga desarrollando para seguir disfrutando de su gran narrativa y exhaustiva información que te cautiva de principio a fin en sus novelas.
Gracias por haberme hecho pasar un buen rato con tan amena lectura
  • MARIO:
17 septiembre 2011 a las 15:28Acabo de terminar “La sonrisa del chacal” y lo cierto que me ha dejado un gran sabor de boca. En la línea de otras novelas policíaco-detectivescas, nos presenta una pareja de protagonistas cuya química nos puede hacer recordar a los Sherlock Holmes y Watson de las novelas de Sir Arthur Conan Doyle (aunque con un alter ego de Watson – Graco – más atlético y beligerante).
Tuve la oportunidad de leer también el anterior libro publicado de este autor y lo cierto que más lejos de bajar el nivel, lo ha conseguido superar gracias a unas formidables descripciones de la ciudad de Alejandría que aportan la sensación de andar paseando uno mismo por sus calles más de dos mil años atrás.
Un libro que hará las delicias de cualquiera dispuesto a disfrutar de unas horas de buena lectura.
Más que recomendable.
  • Jose Manuel de Benicalap:
20 septiembre 2011 a las 7:05Acabo de leer esta segunda obra de José Ramón Sales, “La sonrisa del Chacal”, que me ha dejado impresionado, al igual que me dejó su ópera prima “En la noche”.
Una novela de intriga, que te imbuye en un escenario histórico con gran “magnetismo”. Su técnica de escritura te absorbe de manera que parece que estés viendo una película, cada palabra, cada frase refleja situaciones que la mente las transforma en imágenes.
Es impresionante, me ha encantado. Espero, y me gustaría, que fuese parte de una trilogía que se llevara al cine.

  • JAVIER:
20 septiembre 2011 a las 10:01No puedo mas que felicitar a José Ramón por este libro que te trasporta en el tiempo. Su lectura te “atrapa” literalmente.
Realmente me ha sorprendido. Enhorabuena !!!! Estoy ansioso de tener pronto una nueva obra entre mis manos.
  • Juan Allives:
20 septiembre 2011 a las 16:27Interesante y amena narración que combina la intriga, el crimen y la ficción en época de la Alejandría más floreciente con un final imaginativo que no deja indiferente al lector.
  • MJose Lafuente:
21 septiembre 2011 a las 14:33Muy divertida, de acción y con una narrativa impecable…. Me gusta mucho “La sonrisa del Chacal”, la última novela de Jose R. Sales.
Espero, que la saga continúe próximamente.., a ver cuando podemos leer la 3ª parte…
  • Cristian:
21 septiembre 2011 a las 20:08A pesar de no ser un lector habitual, hace tiempo me recomendaron la primera obra de José Ramón Sales, “En la noche”, y me pareció increíble. Ahora cuando me informé de que José Ramón había escrito su segunda novela, “La sonrisa del Chacal” no pude evitar leérmela y por supuesto no me defraudó. Me parece una obra muy divertida, entretenida y de lo más interesante.
  • Noemí:
21 septiembre 2011 a las 20:25La verdad es que el libro me ha resultado muy interesante, si cabe más que la primera parte, es un libro que recomendaría a todo el mundo.Un saludo.
  • Manuel Durán:
22 septiembre 2011 a las 7:53Acabo de leer La sonrisa del chacal de José Ramón Sales y me gustaría dejar constancia de la impresión que me ha causado porque es de justicia que un autor que empieza y se arriesga en ese difícil mundo reciba el apoyo de quienes nos beneficiamos de su esfuerzo y dedicación. Y esa es la primera impresión; que queda patente el esfuerzo realizado por el autor para ofrecer una obra trabajada, cuidada en las situaciones, los diálogos, la descripción de los escenarios donde se desarrolla la acción y la forma como conduce el argumento.
Con independencia del exotismo, cuyo colorido permitiría plantearse un guión cinematográfico, hay momentos de la obra como son los diálogos entre Aristarco, Graco y el druida, que he releído para deleitarme en su construcción y originalidad, o bien para disfrutar con la profundidad de las reflexiones de Aristarco que me parece un personaje de una solidez propia de un autor veterano.
He leído muchas obras que se desarrollan en la antigüedad y en La sonrisa del chacal he encontrado un aire nuevo, una valentía poco frecuente.
Si este autor vuelve a publicar, y espero que así sea, seré un seguro lector de su nuevo trabajo e intuyo que no soy el único que piensa así.
  • Elena:
23 septiembre 2011 a las 7:04Elena Zahonero
Una magnífica narración, con profundas reflexiones muy bien expresadas.
Una construcción perfecta de las frases, con un bello sentido poético, que se mantiene, con un ritmo constante, a través de una inquietante trama, perfectamente elaborada, con un tiempo verbal excelente, muy difícil de mantener en toda la obra. Tal y como está estructurada, muy bien podría
llevarse al cine.
  • M.CARMEN:
26 septiembre 2011 a las 14:52Soy una enamorada de la novela histórica, un género no siempre de fácil salida para los autores por su acusada densidad narrativa y la cantidad de datos que se manejan pero que sin duda ayuda a la comprensión del devenir histórico viajando por los distintas etapas, pueblos y culturas. Como enamorada de las culturas antiguas, sobre todo la clásica tengo que animar al autor a que siga con la saga y ver en qué nuevo e intrigante escenario vuelven a desarrollarse la artes indagatorias de Aristarco y la acción de Graco, la mente y la fuerza se unen para derribar el mal en cualquiera de sus facetas
  • Maite:
27 septiembre 2011 a las 20:07Es un libro con una lectura amena, que te cautiva desde el primer capítulo, por la buena descripción de los lugares, ya que te permite situarte en ellos fácilmente.
  • J.L.:
3 octubre 2011 a las 20:42Se dice, que nunca segundas partes fueron buenas. Pues bien, ésta es la excepción que marca la regla, porque cuando de nuevo otro libro te “engancha” desde el primer capítulo, es que te ofrece lo que buscas. Cuando una minuciosa descripción, te permite leer ‘casi en 3D’, sintiéndote partícipe de las escenas, tienes que devorar las páginas para llegar cuanto antes al final. No puedo más, que pasar el testigo de quien me aconsejó la lectura de este libro, garantizando suspense y emoción.
  • PILAR:
4 octubre 2011 a las 21:59El libro me ha gustado porque es entretenido y está muy bien escrito. Además la recreación histórica es muy buena, paree que estás allí. Espero que la serie no acabe aquí.
  • José María LLeó:
7 octubre 2011 a las 7:41José Ramón Sales en su segundo libro perfecciona su lenguaje literario, llegando a una gran perfección narrativa y un interés sobre la trama que subyuga a cualquier lector. Es un gran escritor con un futuro muy prometedor.
  • FRANCISCO iBAÑEZ:
7 octubre 2011 a las 9:06Es un libro difícil de leer, como no podría ser de otra manera en J.R.Sales, eso es lo que le diferencia de los demás. Es una novela distinta, enigmática, muy bien documentada; tiene todos los ingredientes para saltar a la gran pantalla, ya que están tan faltos de ideas.
  • Mercedes García:
7 octubre 2011 a las 9:13Después de haber leído el primero, sabía que el segundo iba a ser así de bueno. Me ha gustado por su intensidad, riqueza, estructura. Cuando lo lees te das cuenta que está muy documentado. Utiliza muchos adjetivos, lo que te hace imaginar perfectamente las situaciones y los lugares. Cuando lo estás leyendo, estás deseando tener momentos libres para continuar con la lectura.
  • Rosa María:
7 octubre 2011 a las 10:05Desde el principio me atrapó con la sugerencia de esos extraños asesinatos. Poco después, recorrí Alejandría, pero desde una óptica muy diferente a la que otros autores suelen describir de la mítica ciudad. Cosas nuevas y nunca dichas, que no desvelaré. La tensión creciente me llevó de la mano, hasta rebuscar en los misterios oscuros del antiguo Egipto, siempre acechada por la siniestra figura del chacal. Al final, con la angustia y la emoción adosadas, llegué al deslumbrante final. Ese punto y seguido, que me hace esperar el siguiente viaje y en el cual me embarcaré de inmediato. Entre tanto, y a la espera de la siguiente novela de su autor, languideceré planeando sobre otros lugares menos sugestivos. Porque, una vez conoces a dónde te lleva este escritor, todo le demás adolece de una falta de energía
  • Mª Carmen:
7 octubre 2011 a las 13:54Una tarde por casualidad me encontraba en FNAC y vi que en una sala había un grupo de personas, por curiosidad me senté y así pude asistir a la presentación del libro “La sonrisa del Chacal”, todo lo que el autor del libro comento y mostro realmente me entusiasmo y como es normal en estos casos acabe con el libro debajo del brazo después de que José Ramón me lo dedicara, el libro me gusto tanto que al saber que el autor anteriormente había escrito “en la noche”, no dude en comprarlo ahora estoy terminando de leerlo, no sé si el autor tiene pensado publicar algún libro más, si es así aquí tiene una seguidora de su obra.
  • LUCIA:
10 octubre 2011 a las 21:18Es una novela que no te dejará indiferente, muy trabajada y de las de misterio con un malo, muy malo. Tiene más fondo de lo que parece y la ambientación histórica está muy lograda.
  • Vicente:
17 octubre 2011 a las 19:33Acabé hace unos días la novela de José Ramón Sales. Interesante, muy interesante. Creo que una novela histórica sin intriga ni misterio no pasa de ser una enciclopedia bien comentada. A veces te da la sensación de estar viendo el pasado a través de una cámara de cine, de las panaflex, encuadrando cualquier detalle por mínimo que sea y con todo puesto en su sitio. Un Aristarco más maduro al que, si el autor quiere, veremos en otros lugares y, casi con toda certeza, “más acanallado”. Será la edad.
Creo que ha empezado una saga, ojalá que dure tanto como nuestro interés por el misterio y la historia.
  • Nuria:
17 octubre 2011 a las 20:56Es un libro que al principio no dice mucho, pero que poco a poco te va enganchando mas y mas, hasta el punto de quererlo acabar lo más pronto posible para saber el desenlace. En mi opinión las pautas marcadas son casi perfectas, las descripciones al detalle, la intriga, la tensión… para mi gusto…un buen libro el cual recomiendo leer.
  • Mercedes:
18 octubre 2011 a las 8:45Es un libro que he leído poco a poco, porque si lo lees rápido te pierdes muchos significados; sobre todo el profundo sentido que tienen muchas frases. Creo que el autor quiere que hagamos un recorrido sereno por los lugares donde discurre la trama, parándonos en los muchos detalles. Un especie de viaje placentero; aunque la intriga y el misterio nos pisen todo el tiempo los talones. Me lo pasé francamente bien con los diálogos entre Aristarco y Graco. Son dos personajes que dejan huella. Así que espero, como muchos, que el autor siga regalándonos con su “savoir faire”. Un libro muy recomendable.
  • Vallbona:
18 octubre 2011 a las 11:54Yo soy de los que apenas leo libros pero me recomendaron el primer libro de José Ramón Sales y me gusto tanto que el segundo sabía que no me iba a defraudar. Es un libro que te va enganchando de menos a más, al principio cuesta de cogerse un poco pero al final te deja esa sabor de boca de no querer parar de leer y no quieres que se acabe. Esperemos que continúe la saga y tengamos más aventuras de nuestros intrépidos protagonistas..
  • Nietzsche:
18 octubre 2011 a las 13:10Reconozco que me he llevado una grata sorpresa con “la sonrisa del chacal”. Desde las primeras líneas, el autor te sumerge en una historia intrigante, absorbente, de esas pocas historias que encuentras de cuando en cuando que tanto vale la pena leer y, que resulta además tan necesario ser contada. En definitiva, un pequeño tesoro al alcance de muchos. Más que recomendable.
  • Juanan:
25 octubre 2011 a las 15:00La verdad es que cuando salió el primero me lo recomendó una amiga y cuando leí el resumen me llamó la atención. Así que me lo leí. En cuanto salió esta entrega no dudé en comprármela. ¡Espero que salga una tercera! Además de ser muy entretenidas, es muy fácil cogerse a los libros y no se hacen nada pesados de leer.
  • Marian:
26 octubre 2011 a las 8:59Libro muy interesante, que conforme vas leyendo te va enganchando mas…..recomendado para todo tipo de lectores, me ha encantado.
          Francisco Muñoz - "un abogado que se deleita" (correo de hotmail)

           ¡Amigo José Ramón:
          Darte la enhorabuena por la noticia de que se han agotado las existencias de tu libro en el Corte Inglés. Menuda alegría me dio cuando me lo dijo una empleada.
          Sigo leyendo el libro, y estoy realmente sorprendido de lo bien que escribes, y además, tu historia no es una simple historia de asesinatos, sino que la enriqueces con muchos datos, que creo solo algunos pocos conocen.  ! Qué pena! que no tenga mucho tiempo para leer, y en que solo en los pocos momentos que tengo, pueda coger tu libro para enfrascarme en la lectura,  que, por cierto, estoy terminando,  y no voy más deprisa, porque lo hago lentamente, para enriquecerme de tu forma de escribir. Un verdadero placer para los ojos.
           Imagino el siguiente, con los mismo personajes centrales, Aristarco, Graco, Maela, etc.., en otro lugar importante del mediterráneo, en los años 130 a.c., y con otro de los enigmas de la historia. En fin, será puro deleite, y pienso que tendrás a tus lectores esperando tu nuevo libro.
           El próximo lunes estaré en FNAC.

           Un abrazo

           Mundos Épicos Grupo Editorial. Edición en papel:
            http://lasonrisadelchacal.mundosepicos.es/

En la noche. Primer expediente publicado.

Dom, 09/01/2013 - 11:44
                    El ciclo de las aventuras conjuntas de Aristarco de Alejandría y Tiberio Sempronio Graco, comienzan con este título. Nos encontramos en el año 133 a.C., días antes del asalto final a la asediada Numancia por parte del ejército romano. Tras la total devastación de Cartago, el general Publio Cornelio Escipión es el encargado, una vez más, de llevar a cabo otro escarmiento; esta vez en Hispania. Gran conocedor de las artes del asedio, hace levantar un cerco inexpugnable alrededor del cerro donde se levanta la ciudad. 
     Nadie puede entrar, ni salir, de la condenada Numancia. El hambre y los ejercicios de tiro de una formidable ballesta, diezman por igual, seres y moral. En medio de tan sobrecogedora circunstancia, irrumpe el investigador Aristarco de Alejandría, portando documentos y avales del Senado, que le permitan la entrada. Su misión: atrapar a un feroz asesino, quien desde hace meses, en fechas anteriores al asedio, diezma la población. Bajo un débito de amistad, Aristarco acude a la llamada de auxilio de un viejo amigo. A pesar de las reticencias del cónsul, éste le otorga un plazo de 10 días para llevar a cabo sus pesquisas. Transcurrido el cual, la ciudad será arrasada con todo su contenido.
     Con las primeras y enigmáticas frases, la novela capta rápidamente la atención del lector, sumergiéndolo en una espiral de continua tensión y misterio. La obra es un thriller que apenas concede respiro, capítulo tras capítulo. El lector se adentra en la angustiosa tensión que representa la triple vertiente: la caza del asesino, la inhóspita ciudad y la falta de tiempo, que amenaza con destruirlo todo.
     La novela presenta una minuciosa recreación del entorno y la situación. Por otra parte, el tema del vampirismo en la época romana es prácticamente inexistente; lo que aporta una gran dosis de originalidad a la historia. Una nueva y fresca interpretación de los orígenes de un mito.          
     De ella han dicho:



       "Es una novela llena de misterio e intriga, continua acción, un thrillerambientado en la época romana. La trama arranca ya con cierta dosis de misterio. El autor sabe bien cómo introducir al lector en la historia que nos va a contar.

        Las descripciones son metódicas pero ágiles. El lector puede zambullirse de lleno en esa época de batallas, y ver a los personajes como si estuviera viendo una superproducción hollywoodiense de los últimos años. Me gustaría destacar la precisión y emoción con la que el autor describe el sitio a la ciudad: la preparación por parte de los romanos, cómo el pueblo asediado sobrelleva ese bloqueo… El ritmo de la novela es sereno, pero a la vez lleno de agilidad (los personajes están en constante movimiento), y no desciende la emoción en ningún momento.

   También cabe destacar el gran trabajo conseguido con los personajes. Todos, absolutamente todos, están dotados de personalidad; cada uno bien definido con lo que le caracteriza. El personaje de Aristarco, dotado de templanza, serenidad y una sabiduría que nos descubre en cada acto que realiza; Letondón, que representa la juventud, la continuidad del trabajo comenzado (por ser discípulo de su padre, Alucio) y, por lo tanto, con el ímpetu de hacer las cosas a veces sin reflexionar; Graco (por cierto, uno de los personajes a mi parecer más conmovedores)… Creo que todos los personajes, aunque sólo sea por pinceladas, están bien definidos y eso facilita la lectura.

           Los diálogos y el lenguaje merecen un comentario aparte también. Escogido, elaborado y muy ambientado, sin llegar a ser petulante (el tema y el escenario podrían dar lugar a ello).  El autor sabe jugar bien con las palabras, sabe cómo dotar de misterio cada acción que lo requiere, también sabe cómo pausar el ritmo cuando la narración lo requiere (reflexiones, enseñanzas…); incluso dotar a esos personajes de cierta liviandad (es muy bueno el diálogo sobre los amoríos de cada uno y cómo Aristarco cierra el tema). Sobre los personajes femeninos, poco hay que decir. La madre de Letondón representa a la mujer de la época, quizá sí se ve una fuerte personalidad cuando se descubre que ha sido ella quien ha escondido los papeles de Alucio, pero representa el papel de la mujer en la época. Como contrapartida, el personaje de Maela, la hechicera. Admirada y deseada por los hombres, temerosos de ella también.
           Los escenarios están muy bien descritos, tanto los exteriores como los interiores. Con poco esfuerzo nos encontramos en una casa de la época, sabemos perfectamente cómo está distribuida la ciudad y cómo podría ser un día a día en ella (con sitio incluido). La verosimilitud se consigue uniendo todo lo anterior. Los personajes son todos creíbles, los escenarios, los diálogos. Todo ello envuelve de realismo a la trama del misterio, de la búsqueda del larvae, y dota de singular veracidad a la existencia de esos seres del Más Allá (también a los escépticos).
          La obra cumple todos los parámetros clásicos de la novela, y es de resaltar que esté ambientada en la época romana en Hispania (escenario poco habitual en literatura). Es una novela de intriga y misterio, llena de acción. Felicitamos al autor por la calidad de la obra, el estilo y el lenguaje utilizado".
             Asociación Escritores Noveles (AEN)
            
             Algunos comentarios de lectores:
Portal literario

  • Josep 13/01/2010 13:16 He tenido la oportunidad de leer el libro de Jose Ramon Sales, y he de decir que me parece una gran novela, con una excelente combinación de novela historica, thriller y terror. La trama te va atrapando a medida que avanzas por los capitulos del libro hasta que necesitas imperiosamente saber como termina… Es un libro muy recomendable. Por ponerle alguna pega, podría decir que quizá se excede con un vocabulario un poco “complejo”, pero eso no será ningún problema para los lectores habituales, tal vez solo para los poco acostumbrados a la lectura. Buen libro.

  • isAkA 20/01/2010 21:49 Tal vez mi opinión carezca de objetividad, pero cuando conoces a Jose Ramón es imposible ser objetiva…
    Yo tuve la suerte de leer su libro antes de que se publicara, y me encantó, pero ahora lo he vuelto a leer, y he sido capaz de encontrar aún mas detalles que la primera vez me perdí…
    Es fantástico sentir que alguien te trasporta a una historia que no es la tuya… gracias!

  • PIKI 21/01/2010 18:36 Bueno, que decir del libro, Jose Ramon entrañable amigo desde el 84, mi profe de Artes Marciales, quien iba a decir que iba a editar un libro, ya en sus años publicaba revistas de Artes Marciales y se le veia su expresion literaria, aunque escribir un libro es otra historia, como otros dicen no puede ser objetivo con el puesto que es una maravillosa persona, pero si puedo hacer una critica del libro, no soy gran lector, aunque leo casi todos los dias, pero no como mi mujer que debora los libros mas angostos en dias, pero me defiendo. Al principio se hace se me hace un poco espesante, pero es quizas por la impaciencia del resto de capitulos, una vez que llegas acasi a mitad del libro, te es imposible dejar de siguir leyendo, te atrae y te mete en la historia de manera excepcional. Para mi un buen libro, y para el resto de amigos y familiares que regale estas Navidades, 13 en total todos les ha gustado y no lo conocen, por lo tanto en este caso no ha habido influencia, jeje.
    Jose, sigue disfrutando y haciendonos disfrutar con mas ediciones, un saludo muy fuerte.
    PIKI

  • JOSE MARIA 21/01/2010 21:41 HE LEIDO EL LIBRO DE JOSE RAMON Y ME HA SORPRENDIDO LA FACILIDAD CON QUE DESCRIBE CUALQUIER ESTADO ANIMICO O SITUACION DE LOS PESSONAJES.ES UN GRAN ESCRITOR PUES ES MUY DIFICIL TENER ESA FACILIDAD PARA DESCRIBIR A TRAVES DE LA ESCRITURA CUALQUIER ESTADO PERSONAL O VISIONES DESCRIPTIVAS DE PAISAJES O SITUACIONES ANIMICAS.RECOMIENDO LEER ESTE LIBRO POR SU INTERES Y SU AMENA E INTERESANTE TRAMA.

  • reme 23/01/2010 14:28 me leí el libro de un tirón,ya que resulta muy entretenido, tanto por la forma con que està relatado como por el lugar, la època y la concurrencia de circunstancias, dando un resultado muy original y que te hace imaginar las escenas de forma cinematogràfica, haciendote esperar una segunda parte.

  • Montag 23/01/2010 16:10 enhorabuena josé ramón por la buena aceptación que tiene tu novela, y me alegro que sea en esta web, vuestra web, donde todas esas alentadoras palabras confluyan
    saludos a tod@s

  • Mercedes 27/01/2010 08:42 El libro utiliza muchos adjetivos y eso te permite hacerte una clara idea de las situaciones. Me ha gustado mucho. Te envuelve hasta el punto de que deseas tener un momento para poder leer. No puedes dejarlo hasta que lo terminas. Te deseo lo mejor y espero poder leer pronto el próximo y que sea tan bueno como éste. Estoy segura de que será un éxito.
    Por cierto, no se cómo poner las estrellitas.

  • Montag 27/01/2010 10:25 hola mercedes gracias por tus impresiones. Me alegro que el libro de José Ramón esté teniendo tan buena aceptación.
    Lo de las estrellitas, es pinchar sobre ellas de 1 a 5 según tu consideres.
    saludos amiga de melibro

  • MARIO 27/01/2010 18:22 Me sumo a los comentarios anteriores. A mi tambien me enganchó desde el principio. Una vez empieza la sucesión de acontecimiemtos el ritmo es trepidante.Combina a la perfección varios géneros (terror,historico,fantástico…), y no por ello deja lagunas en el argumento. La prosa es más que sólida y la ambientación es cuasi-perfecta.
    Yo personalmente ya estoy ansioso por leer nuevas entregas.
  • Alfredo 27/01/2010 18:38 ¿Qué puedo decir del libro de mi hermano? Pues que me ha entusiasmado y me ha sabido a poco. He tardado en leerlo puesto que lo bueno hay que saborearlo poco a poco. Me ha sorprendido la riqueza de vocabulario haciéndome ver que me falta mucho por aprender. Para mi, además de tener una trama que te envuelve completamente, es tan thriller como tratado filosófico, puesto que todas las citas casi merecen ser objeto de una obra por si misma. Le dan un sentido muy distinto a un libro de esta clase. Históricamente impecable, detalla hasta la saciedad todos los detalles, siendo especialmente enfático en las escenas de lucha, que el autor tanto domina. En resumen, una joya. Enhorabuena, hermano.

  • Alfredo 27/01/2010 18:40 Vaya, quería haber dado mas votos pero no he sabido.

  • Maite Molla 27/01/2010 23:25 He repasado los anteriores comentarios con el fin de no repetirme, y la verdad es que queda poco por decir. Aunque lo intentaré.
    Como asidua lectora, lo primero que ha llamado mi atención, es encontrarme con un libro y un estilo diferentes.
    La mayoría de novelas históricas de misterio son parecidas, salvo el misterio en sí. Por eso, encontrar algo nuevo y bien llevado, creo que tiene un gran mérito. Lo mismo ocurre con los diálogos y el estilo general, que ayuda mucho a meterte en el ambiente. No sé a los demás, pero a mí me da mucha rabia leer o ver películas, donde los diálogos tienen esa inflexión o tono tan característico de la era actual.
    En este sentido, el autor utiliza un estilo elegante que me ha recordado la de muchos escritores de principios del XX, o incluso finales del XIX; lamentablemente en desuso. Los juegos de palabras son fenomenales y la filosofía, tal y como decía uno de los comentaristas, sería ya motivo de un especial tratamiento.
    La trama te engancha y no te deja, siguiendo las constantes de un thriller bien trabajado, para llevarnos hasta la sorpresa final, que también merecería un comentario y elogio por su originalidad, ya que representa toda una novedad para el género.
    En definitiva, un buen libro, DIFERENTE y ORIGINAL. ¡Que ya es mucho!
    Ojalá el autor tenga en mente las recomendables continuaciones.

  • Mª Jose 28/01/2010 15:53 Tardé un poco, por cuestiones de trabajo, y tambien queria estar relajada a la hora de leerlo. Y menuda sorpresa, me ha encantado, …, es dinámico, historico, detallista, la trama te engancha hasta el final …., ya estoy deseando saber sobre la 2ª parte.Me he quedado sorprendida, menudo escritor estas hecho!!!!

  • JOSE MANUEL 29/01/2010 19:22 Estoy leyendo el libro y me gusta mucho la forma en que esta narrado y mi mente dibuja cada palabra,cada frase que leo y el tiempo vuela: me encanta ,ademas me da cada sorpresa!!!
    lo recomiendo
    En hora buena JOSE RAMON!!!!!

  • nuri 05/02/2010 15:36 Aunque me queda un par de capitulos por leer, te diré Jose que me está gustando mucho como encajas las palabras para describir cualquier cosa o situación te metes tanto en la situasión que a veces me pongo un poco de los nervios en las luchas.
    pd;nos vemos en el gim..
    un beso Nuri.

  • ENRIQUE 05/02/2010 23:44 Del libro me gusta especialmente como recrea la época en la que se desarrolla. También la profundidad de algunos diálogos, que son como los de las películas buenas.
    Resumiendo: Lo recomendaría, que es lo mejor que se puede decir de un libro.

  • ENRIQUE 05/02/2010 23:47 Ahí va mi valoración, que por mi ciberdesconocimiento no realicé al teclear mi opinión sobre el libro.

  • Marta 15/02/2010 15:33 Me ha parecido un libro interesante, muy bien desarrollado y fundamentado. Muchos comentarios anteriores al mio así lo detallan. A mi me gustaria darle importancia a otro aspecto, al aspecto emocional. He tenido en mis manos y he leido muchisimos libros a lo largo de mi vida, y asi espero seguir haciendolo, pero nunca de un escritor tan cercano. Parece como que cuando las cosas estan mas cerca todo se ve diferente… se piensa diferente, se valora diferente… Este libro esta cargado de ilusion y trabajo, un sueño cumplido!! La lucha, la entrega, el esfuerzo… todo recompensado, en primer lugar, con la publicación de esta fantástica historia y, en segundo lugar, por el recibimiento y agrado general. Mi mas sincera enhorabuena y mi gran admiración a quien tiene la capacidad de crear arte. Jose Ramon, supongo y asi espero, que esto te llenase de una gran satisfacción personal. Ha nacido un gran escritor y espero leer mucho más a partir de ahora. Un abrazo enorme y enhorabuena!!!!

  • MANOLO 22/02/2010 02:36 Hola Jóse:mi primera sorpresa fué cuando me dijiste que habías escrito una novela histórica pues sólo te relacionaba con las artes marciales -fué en la calle Quart ¿recuerdas?- y entonces supiste de mi pasión por ese género.
    Cuando leí, mejor diría devoré,tu trabajo me llevé la segunda y más grata sorpresa.
    Es un libro innovador dentro de la novela histórica. Bien desarrollado, con personajes distintos a los habituales,bien definidos y apasionantes en su concepción, integrados en una trama cuidada que incita a seguir y seguir leyendo. La figura de Aristarco ha sido un gran descu-
    brimiento para mí, con una forma de pensar y de expresar su profunda filosofía que te cautiva.
    Espero, como muchos,tu segunda obra.
    ¡Animo!

  • Gaby 08/04/2010 02:18 Me encantaria leer el libro, me podrian pasar un link para poder leerlo, soy una fanatica de la lectura y el tema me parece interesante,
    Jose me parece genial que no siendo escritor de profesion tengas la habilidad de poder crear a pura imaginacion con investigacion una novela tan bien detallada segun cuentan por aca.
    Saludos desde Costa Rica espero me puedan dar la info para poder leerlo tambien.
    Besos.

  • Montag 09/04/2010 23:19 hola gaby, no he encontrado link alguno navegando por internet. La única opción para que lo consigas desde Costa rica sería comprarlo por internet y que te lo mandaran, aunque eso subiría mucho los costes, supongo. Si encuentro un link aqui lo dejaré para que puedas consultarlo. Saludos amigo

  • Juan López 18/06/2011 12:10 Ya he terminado de leer el libro y me ha encantado, me tenía enganchado todas las noches desde que lo comence a leer.
    Ahora mismo comienzo con el Chacal, seguro que es tan interesante como éste primero.
    Enhorabuena José Ramón.

        Editorial Libertarias de Prodhufi. Edición en papel:           http://www.libertarias.com/index.php?menu=3&op=7&tit=518



               

            




Visual Renacidos

Sáb, 08/31/2013 - 14:34

Recorrido de la Gorgona en las islas Pelagias.Recorrido de la Gorgona alrededor de Lampedusa, la Isla de las  Tortugas.Recorrido hasta la el lugar de fondeo.Foto 1. Las fotos 1 a la 17 muestran el recorrido de la Gorgona.Foto 2Foto 3Foto 4Foto 5Foto 6Foto 7Foto 8Foto 9Foto 10Foto 11Foto 12Foto 13Foto 14Foto 15Foto 16Foto 17Lugar de ascensión desde la playaUn plano del camino.El árido sendero.Lugar del rápido descenso; un pedregal traicionero.La cala donde el bote de la Gorgona recoge a los expedicionarios.Linosa. La isla volcánica donde la Gorgona efectúa las reparaciones.Mapa de Sicilia con el recorrido realizado por Aristarco y Graco.Mapa de SelinunteMapa de la excavación arqueológica y templos de Selinunte.Mapa de la acrópolis de Selinunte, lugar de hospedaje de los protagonistas.Vista aérea de la acrópolis.Plano de la antigua Selinunte.

Antigua SelinunteSantuario de Démeter.Templo de Apolo en acrópolis de Selinunte.Detalle Templo de Apolo.Templo de Zeus en Selinunte.Cala donde son emboscados Aristarco y Graco.Heraclea Minoa.Acantilados Heraclea Minoa.Costa y bosques de Heraclea Minoa.
Panorámica costa y bosques de Heraclea Minoa.

Villa romana.Un puente muy parecido al que cruzan Aristarco y Graco en Agrigentum.Mapa de montañas en Sicilia.
Montes Hyblaei. Zona del poblado (Monte Casale y lago Cavedine)
Camino hacia la montaña y el lago.
Enna, el último reducto de los insurrectos.El único acceso a Enna.Un nido de águilas de difícil acceso para los romanos.Enna, el fin de Euno y la rebelión de esclavos.
Mapa de Siracusa con los recorridos de Graco y Aristarco.
Mapa de Siracusa.Plano de Ortygia.Vista aérea de Ortygia, Siracusa.Ortygia, Siracusa.La Fuente de Aretusa , Ortygia, Siracusa.La Fuente de Aretusa.Plaza en el barrio de Ortygia.Ortygia, Siracusa.Puente entre Ortygia y Acradina.Uno de los muchos callejones de Ortygia.Calle de Ortygia.
Plano del Castillo de Euríalo.
El inexpugnable Castillo de Euríalo.
Pasajes de circunvalación en el Castillo de Euríalo.Pilares de la gran batería.Subterráneo entre la batería y el tercer foso.Maqueta del Castillo de Euríalo, donde podemos seguir el recorrido de Graco.Maqueta del Castillo de Euríalo.
Catania.Zona del Etna.Mapa del Etna.
Camino del Valle de la Muerte (Valle del Bove).El Valle de la Muerte.Zona del Valle de la Muerte.La zona boscosa y la lengua volcánica cercana al Valle de la Muerte.Erupción del Etna.El Etna vomita fuego en la noche.El río de fuego.
Un espectáculo bello y mortífero.
































Visual La sonrisa del chacal.

Vie, 08/30/2013 - 12:40
Ubicación Alejandría
Cartel presentación Fnac
Desde la Gran Bibiloteca con el faro al fondo
Perspectiva de la antigua ciudad
Croquis de la ciudad
Vista de la Gran Biblioteca
Detalle interior de la biblioteca
Sala central en planta baja de la biblioteca
Detalle interior del Gran Faro
Maqueta del Faro de Alejandría
Perspectiva del faro desde la base
Vista general del faro en la isla de Pharos
Detalle de la entrada del faro
Detalle de la rampa de acceso
Detalle de las efigies de Tolomeo II y Arsínoe
Detalle de la gigantesca puerta
Detalle de la segunda terraza
Detalle de la primera terraza
Panorámica del faro
La Gran Necrópolis. Detalle de una sala de nichos
Detalle de algunos nichos
Sala de nichos con aceiteras
Una de las tumbas
Detalle de una tumba
Excavaciones en la necrópolis occidental de Aejandría
Detalle de una de las galerías
Varios niveles de nichos
Reconstrucción de la zona ajardinada en la superficie
Detalle de nichos
Escaleras hacia los diferentes niveles bajo el suelo
"Los muertos son muchos más"
Detalle de las mausoleos exteriores
Detalle de nivel inferior
La superficie de los niveles se aprovecha al máximo
Nivel inundado
Restos de tumbas erosionadas en nivel inferior
Detalle de pasillo
Caminos empedrados en la superficie
Una de las entradas al mundo de los muertos
Detalle de la entrada
El visitante disponía de lugares de descanso
Entrada a una de las salas
La inscripción de "Anubatos" encontrada por los protagonistas
Lugar de la inscripción "Anubatos"
Hueco cercano donde se introduce Jnum
Las cruces rojas que siguen Aristarco y Graco
Las fuentes de agua en Alejandría
Detalle de una fuente
La saquia llevaba el agua a las fuentes
Detalle del sistema de la saquia
Las vasijas subían el agua desde las cisternas en el subsuelo
El laberinto subterráneo
Un mundo subterráneo lleno de arcadas, cisternas y agua
Algunas zonas inundadas del subterráneo
El antiguo sistema de aguas se extendía bajo la ciudad
Detalle de las resbaladizas uniones de las arcadas
Detalle de la saquia y las bóvedas
Detalle de las excavaciones
Explorando la excavación. Para Graco fue mucho más difícil
Borrador del plano diseñado por el autor

Visual En la noche.

Jue, 08/29/2013 - 16:30
Detalle del interior de una vivienda de Numancia
La intersecciones estaban diseñadas para cortar los vientos
Detalle del cerco romano de Numancia
Detalle del asedio y los campamentos romanos
Vista de la antigua muralla de Numancia
Detalle de las torres armadas romanas.
Torre de asalto romana usada por los mercenarios
El heleópolo que arrastraban los romanos para el asalto final
Vista cenital del cerro y el yacimiento arqueológico
La gran catapulta romana que Graco y los numantinos asaltaron
Sarcófago hallado en Numancia. Un enigma actual; pero no para Aristarco y Graco
Vista aérea de la antigua ciudad de Numancia
Detalle de las calles. Punto verde, casa de Alucio, y rojo, lugar del sargófago
Plano del trazado urbano
Detalle de la muralla que protegía la ciudad y sus torres
Reconstrucción de muro y ciudad
Una de las casas de Numancia
Detalle de la entrada

Páginas

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